Lula emplazó a Evo Morales: por ahora va a la Justicia
No hay relación personal que valga cuando hay intereses en juego. Al llegar Evo Morales al poder, hablaba de Lula da Silva casi como de un padre político, y el brasileño retribuía ese trato. Hasta que la promesa de nacionalización de los hidrocarburos del boliviano fue demasiado lejos, afectando a Petrobras, la petrolera controlada por el Estado brasileño. La última decisión de un Morales que ya sólo parece escuchar a Hugo Chávez fue darle el monopolio de las exportaciones de petróleo a la refundada YPFB. La respuesta de Lula no se hizo esperar: lo amenazó con un juicio internacional y lo conminó a aceptar o rechazar en dos días las condiciones brasileñas para la venta al Estado boliviano de dos refinerías de Petrobras: 200 millones de dólares,en lugar de los 60 millones que ofrece Evo. Y todo a través de un comunicado. El colmo del desdén.
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Evo Morales
En una nota oficial, el Ministerio de Relaciones Exteriores hizo pública la «contrariedad» del gobierno brasileño y advirtió sobre el «impacto negativo» que esa decisión puede tener en la cooperación bilateral.
La Cancillería consideró que la medida tiene «efecto directo» sobre las dos refinerías de Petrobras y afirmó que «perjudica y puede hacer inviables el proceso negociador y la adecuación de la situación de las refinerías al cuadro jurídico institucional», en la que esa estatal «se encuentra empeñada de buena fe». El comunicado añade que « independientemente de las acciones legales que Petrobras adopte en defensa de sus intereses legítimos, el gobierno brasileño no puede dejar de notar el impacto negativo que éste o cualquier otro gesto unilateral pueden tener en la cooperación entre ambos países».
Sin el corsé diplomático, Gabrielli fue más allá. Informó que ha emplazado a Bolivia a concluir la negociación para establecer la indemnización que recibirá Petrobras por las refinerías nacionalizadas y aclaró que, de no alcanzarse un acuerdo, la empresa considerará la posibilidad de dirigirse a la Justicia internacional.
El presidente de Petrobras agregó que le dirigió una « última oferta» a Bolivia por las refinerías y aseguró que se trata de una «propuesta justa», que, aunque no llegó a calificar así, lleva implícito cierto grado de ultimátum.
«Esperamos llegar ya a un acuerdo», sostuvo Gabrielli, quien calculó que el plazo para la negociación definitiva será de dos o tres días y declinó comentar el monto de la oferta, que fuentes del gobierno situaron en unos u$s 140 millones.
Hasta ahora, la empresa brasileña exigía por las refinerías unos u$s 200 millones, precio calculado por analistas de mercado, pero Bolivia había ofrecido solamente u$s 60 millones por ambas plantas.
Si no hay acuerdo en un «breve» plazo, Gabrielli ratificó que Petrobras apelará a « todas las formas jurídicas posibles», entre las que citó un posible arbitraje internacional o una demanda ante la propia Justicia boliviana.
También consideró que si la compañía se ve obligada a apelar a la Justicia, «posiblemente no habrá clima» para ejecutar las nuevas inversiones previstas en Bolivia, cuyo monto tampoco precisó.



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