17 de abril 2008 - 00:00

Lula se defiende: ''Comida no es cara por el biodiésel''

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, posa junto a su par de India, Pratibha Patil, durante la ceremonia de bienvenida en el Palacio Planalto en Brasilia.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, posa junto a su par de India, Pratibha Patil, durante la ceremonia de bienvenida en el Palacio Planalto en Brasilia.
Brasilia (ANSA) - El presidente brasileño, Luiz Lula da Silva, defendió ayer la producción de biocombustibles y rebatió las críticas planteadas por las Naciones Unidas y algunos países europeos. «Esa confrontación entre biocombustibles y alimentos no la acepto», dijo el mandatario reiterando el argumento de hace una semana en Holanda donde fue cuestionado sobre la influencia de esos elementos en el aumento de precios de la alimentación.

«No me digan, por amor de Dios, que la comida es cara por el biodiésel. La comida es cara porque el mundo no estaba preparado para ver a millones de chinos, indios, africanos, brasileños y latinoamericanos comer», dijo Lula a periodistas antes de hablar en una conferencia de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en Brasilia. Y agregó: «Es muy fácil para alguien quedarse sentado a su escritorio en Suiza dando consejos sobre Brasil y Africa, es importante venir acá y meter el pie en el barro para saber cómo vivimos, la cantidad de tierra que tenemos y el potencial de la producción».

Las declaraciones del presidente brasileño parecieron hacerse en alusión al vocero de la ONU sobre derecho a la alimentación, Jean Ziegler, que dijo esta semana que la producción en masa de biocombustibles es un «crimen contra la humanidad».

Lula señaló que la intención es que «se discuta con racionalidad el tema y no a partir de la lógica de Europa. Lo que hay que hacer, en vez de quedarse llorando, es producir más alimentos. En ese aspecto Brasil puede ofrecer muchas cosas, pues tiene 400 millones de hectáreas preparadas para la agricultura y otros 60 millones de hectáreas de pastos degradados que pueden ser recuperados. Jamás aceptaría producir combustible de soja», dijo Lula, quien ha cuestionado la producción de energías alternativas a base de cereales u oleaginosas comestibles, como el maíz.

  • Desafío

  • El mandatario concluyó que «existen mil millones de seres humanos que no comen las calorías necesarias y tampoco tienen biodiésel».

    Las crecientes críticas y protestas en Europa y en Brasil en contra de los combustibles derivados de cultivos alimentarios y sus supuestos beneficios ambientales y sociales, son un desafío para la diplomacia de ese país que se ha convertido en el mayor exportador mundial de etanol derivado de la caña de azúcar.

    Los competidores y los críticos han tratado de vincular varios de los principales productos de exportación brasileños, desde el sector de la carne hasta el de la soja, con la destrucción del medio ambiente y las pobres condiciones laborales.

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