El gobierno nacional impulsa la construcción de 6 buques para el control marítimo por un total de 120 millones de dólares. El jefe de Gabinete, Alfredo Atanasof, pilotea el proyecto con un grupo de legisladores duhaldistas que empuja la iniciativa a través de un proyecto de ley (ingresó el 7 de agosto) que grava los fletes marítimos y fluviales de exportaciones e importaciones con una tasa no menor a 5 por ciento. La designación de Aníbal Fernández al frente del Ministerio de la Producción sumó un eslabón más a la cadena productiva por el desarrollo de la industria naval.
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El proyecto de ley de creación del fondo naval con el gravamen a los fletes internacionales prevé justamente que el ente que administrará los cuantiosos recursos estará integrado por un presidente y cuatro directores y otorga al Ministerio de la Producción la facultad de designar al presidente del nuevo organismo y a dos de sus directores.
El proyecto reflota el sistema del viejo Fondo de la Marina Mercante, que alimentaba negocios en ese rubro con cargo a impuestos, y desgravaciones para la construcción de barcos que nunca solían terminarse.
El fervor de Atanasof por el modelismo naval a gran escala tuvo origen en varias reuniones con los jefes militares en las que se detallaron licitaciones pendientes del área de defensa por falta de financiación. También escuchó en la Casa Rosada a los dirigentes del Astillero Río Santiago que volvieron a reclamar el pago de la voluminosa deuda que el Estado nacional mantiene con esa empresa (29 millones de pesos) y plantearon diversas iniciativas relacionadas con la protección de los astilleros nacionales mediante una ley de reserva de cargas para buques armados en el país.
La voz experta en la materia del vicealmirante Héctor Tebaldi, secretario general de la Armada, presunto sucesor de Joaquín Stella en la fuerza, orientó a Atanasof sobre una propuesta hecha en 1998 por una empresa alemana y que está archivada en la Jefatura de Gabinete.
El proyecto alemán de MTU-Friedrichshafen, una empresa del grupo Daimler Benz, proponía la venta de 15 PAM (patrulleras marítimas) a construirse en astilleros argentinos. Se generarían 2.000 puestos de trabajo -dato que alegró a Producción-sin costo inicial para nuestro país, financiando 200 millones de dólares con un plazo de gracia de 2 años para comenzar a pagar y la cancelación en diez. El problema es que por la crisis fiscal y las condiciones que impone el FMI, el Estado no puede endeudarse. Por eso apareció la solución legislativa de crear el Fondo para el Desarrollo de la Industria Naval, herramienta que satisface la política nacional de reactivar un sector productivo multiplicador. La propuesta se remozó limitando ahora el número a sólo 6 patrulleras y a 120 millones de dólares de presupuesto. La construcción estaría a cargo del Astillero Río Santiago y del astillero privado SANYM.
•Complacencia
Hasta Duhalde quedó secretamente complacido pues podría concretar una iniciativa que Felipe Solá manejó y no logró cuando era secretario de Agricultura en tiempos de Carlos Menem. Los diputados duhaldistas Carlos Brown (ex ministro de la Producción bonaerense), Lorenzo Pepe (condecorado por la Armada en setiembre de 1999 por servicios distinguidos), José María Díaz Bancalari, y Alberto Coto, entre otros, estamparon su firma en el polémico proyecto de ley. Una ola de reclamos surgió desde la Cámara de Exportadores de la República Argentina, la Cámara de Importadores, la Cámara de Puertos Privados Comerciales, la Cámara Aceitera de la República Argentina, los cerealeros, etc., que objetaron el fomento a la industria naval con esfuerzo de otros. El argumento de Atanasof y los diputados duhaldistas navales a favor del proyecto no es de despreciar, pues aseguran que por la pesca ilegal se escapan 400 millones de dólares por año y que con una flota de patrulleros de alta mar para la Armada se lograría disuadir a los furtivos y potenciar así el perfil exportador de la industria pesquera local.
La Embajada de Alemania tomó cartas en el asunto -ya lo había hecho en 1998 su embajador Adolf von Wagner-y se interesó por la marcha del expediente legislativo y el tema fue comentado con discreción el 3 de octubre pasado durante la celebración de la unificación de Alemania que ofreció el actual embajador, Hans Ulrich Spohn. Economía mostró cierto disgusto con la reactivación naval, el propio Roberto Lavagna, entre dientes, recordó a Atanasof la rigidez del presupuesto nacional y la dureza de algunos representantes de Alemania respecto de la Argentina en el FMI. Sin embargo, para Atanasof el proyecto PAM podría atenuar otros reclamos pendientes con los alemanes, por caso, la caída del contrato de fabricación de los DNI.
La gran dificultad de este fondo la soportarán los exportadores que, si bien se favorecieron con la devaluación, muchos soportan retenciones a sus exportaciones y tributan los fletes en dólares. Los fletes subieron tanto o más que el dólar (el petróleo subió en el mundo) y además son una parte esencial del costo argentino dada la lejanía del país respecto del mundo.
Hay sectores que no podrán soportar esta carga tributaria.
Por otra parte, los insumos importados que se encarecieron fuertemente por la devaluación, ahora tendrán otro costo adicional importante.
Cabe recordar que después de los atentados del 11 de setiembre los fletes subieron, además, por el aumento de las primas de las compañías de seguros.
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