San Pablo (ANSA) - La industria automotriz, símbolo en otros tiempos del poderío económico brasileño, atraviesa una fuerte caída en la producción y las ventas, con anuncios de recortes de empleos que han puesto en pie de guerra a los sindicatos. La situación impacta en la Argentina, que destina a Brasil 70% de sus exportaciones de autos y autopartes.
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«Si Volkswagen insiste en su idea de despedir a 3.933 trabajadores va a 'comprar' una guerra sin precedentes en el conurbano industrial de San Pablo», afirmó el titular del sindicato de Metalúrgicos del ABC paulista, José Lopes Feijóo. «Nuestra respuesta será una lucha dura, una huelga general», agregó Feijóo. • Capacidad ociosa
Con 40.000 vehículos en stock, sin poderlos vender, y una capacidad ociosa cercana a 40%, Volkswagen anunció el lunes un plan para desprenderse de 3.933 empleados, 16% de su fuerza de trabajo en Brasil.
La intención de Volkswagen es reubicar a esas personas en una nueva empresa, Autovisao, que, durante un período determinado, serán capacitadas para que puedan encontrar otro trabajo. Sin embargo, el sindicato rechazó esta alternativa y enfatizó que sigue vigente un acuerdo firmado en 2001 por el cual los trabajadores aceptaron una quita salarial a cambio de que la empresa no recortara empleos hasta 2006.
En Francia, el titular de Renault, Louis Schweitzer, dijo que «perdemos mucho dinero en Brasil y no vemos ninguna salida en este momento», en declaraciones publicadas por el diario económico «La Tribune».
Es que, según los datos de la Asociación Nacional de los Fabricantes de Vehículos Automotores (Anfavea), las ventas cayeron 8,2% durante el primer semestre, con una acumulación de 160.000 unidades en stock.
La desaceleración económica, la caída del consumo y el aumento del desempleo se combinaron para que Anfavea revisara su proyección de producción para este año, de 1.600.000 a 1.400.000 vehículos. La capacidad de producción del sector es de 3,2 millones de unidades, pero desde 1997, cuando vendieron 1.900.000 rodados, las ventas vienen cayendo progresivamente. Por ese motivo, la mayoría de las montadoras anticipó las vacaciones de sus empleados e incluso la General Motors abrió la semana pasada un registro de retiros voluntarios con el que espera recortar 900 empleos.
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