En noviembre comienza a regir la disposición del Banco Central de eliminar los plazos fijos a 7 días e imponer el mínimo de 30 días para una colocación a tasa. Hay $ 2.860 millones en la actualidad invertidos a menos de un mes que deberán adecuarse a esta normativa. En bancos descuentan que 100% de ese monto se quedará en el sistema en caja de ahorro o invertido a más de un mes. La jugada de Prat-Gay, titular del Central, tiene alta probabilidad de éxito ( que el dinero no salga de los bancos). La razón: el dólar en continua baja no tienta hoy a ahorristas.
Tras la nueva caída registrada en setiembre, el Banco Central continúa implementando medidas para generar una recuperación del crédito. Además de prohibir los plazos fijos de menos de 30 días (para evitar el cortoplacismo de las colocaciones), liberó $ 450 millones adicionales a los bancos a través de una nueva modificación de los encajes. Ambas disposiciones comenzarán a regir a partir de noviembre.
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Con este último cambio en el régimen de «efectivo mínimo», en el BCRA -que conduce Alfonso Prat-Gay- calculan que las entidades mantienen un exceso de liquidez respecto de las exigencias que ya supera 9% de los depósitos, un nivel récord. En cifras, esto implica más de $ 7.000 millones que los bancos mantienen en sus cajas sin destino. El problema, aseguran en las entidades, pasa por la ausencia de demanda por parte del público más que por una cuestión de oferta de préstamos, ya que en los últimos meses salieron nuevas líneas. La medida de no permitir plazos fijos a menos de 30 días generará un impacto menor en el sistema. De hecho, las colocaciones a 7 o a 14 días representan apenas 10% de los plazos fijos totales, que superan los $ 37.500 millones. Se estima que la mayor parte de estos fondos (correspondiente sobre todo a empresas) quedaría a la vista.
Se trató, más bien, de una señal que apunta a la «normalización» del sistema. Los «miniplazos fijos» habían surgido en plena crisis tras la aparición del «corralito» para alentar al público a volver a los bancos.
El cortoplacismo sigue siendo, de todas formas, el principal escollo que tienen las entidades, ya que no les permite contar con un fondeo apropiado para salir a prestar. Puntualmente, los depósitos a menos de 60 días representan 74% de los plazos fijos. Y si en el cálculo entran también los depósitos a la vista (caja de ahorro y cuenta corriente), la relación aumenta a más de 80% de los depósitos totales. Esto demuestra que el público continúa con una actitud muy conservadora a la hora de efectuar colocaciones bancarias. Tampoco sirvió demasiado la reducción sustancial de tasas que está alentando el Central (a través de las colocaciones de Lebac) para atraer depósitos de mayor plazo, con el objetivo de conseguir una tasa más atractiva.
Luego de una reducción en agosto, los créditos volvieron a caer (aunque levemente) en setiembre, cuando se produjo una retracción de $ 133 millones. A pesar de que algunas líneas mostraron mejoras, como el adelanto en cuenta corriente, más solicitado por las empresas, la cancelación de créditos hipotecarios ante la aplicación del ajuste por CVS (Coeficiente de Variación Salarial) fue muy fuerte el mes pasado. En lo que va de 2003, el crédito al sector privado cayó 12,1%, lo que implica una caída (en términos reales por el efecto de la inflación) de 14,3%.
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