Mas problemas para usuarios ayer, pero traera calma hoy mayor retiro
Las nuevas medidas en las provincias cosechan opiniones diversas en el público y en las empresas. Un relevamiento realizado por Ambito Nacional mostró que las voces a favor son tantas como las voces en contra. Empleados, comerciantes, desempleados, empresarios, profesionales y estudiantes, todos conocen ya las características del nuevo plan, aunque muchos se mostraron desconfiados respecto de lo que pueda ocurrir en el futuro próximo. Otros, en cambio, confían en que estas medidas permitirán sacar del ahogo financiero al país. Mientras tanto, ayer en el interior se vivió otra jornada con varios inconvenientes previsibles. En cuanto a los bancos, muchos optaron por ofrecer líneas telefónicas adicionales de consulta, así como encuentros abiertos y gratuitos para que el público en general se acerque a conocer cómo deberá adecuarse desde ahora al sistema bancarizado. Las casas de cambio en las provincias experimentaron ayer gran desconcierto a la espera de que se reglamenten los movimientos. La falta de efectivo no facilitó el ingreso de clientes a los locales, pero los operadores confían en que pronto el sistema se irá normalizando. En cuanto a la vida cotidiana en el interior, los comercios vivieron ayer otro día negro: siguieron cayendo las ventas como consecuencia de la desconfianza de muchos clientes.
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Cómo opera el plazo fijo en los principales bancos hoy, jueves 9 de abril
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El Gobierno oficializó aumentos escalonados y el pago de una suma fija para empleados públicos
ESTELA GIACOMEL, 63 años, vecina de San Miguel del Monte, Córdoba.
«Estas medidas benefician a los bancos pero no a la gente. A nosotros nos complica en lo cotidiano porque aquí es muy poco el efectivo que circula y con eso alcanza. No necesitamos plásticos ni cuentas bancarias.»
HUGO PEREYRA, 56 años, ingeniero químico de Santiago del Estero.
«En mi empresa cobramos puchitos de efectivo, hasta completar el sueldo. Pero no todas las semanas hay pesos suficientes. Así que no sé cómo se las arreglarán los dueños para que tengamos ese dinero en las cuentas.»
CARLOS SANTAMARIA, 36 años, albañil de Castelar, provincia de Buenos Aires.
«Todos queremos que esto vaya bien, porque es la última posibilidad que nos queda. Pero dígame cómo hago yo para cobrar los trabajos a aquella gente que no tenga efectivo suficiente día a día. Creo, lamentablemente, que voy a tener menos trabajo.»
ESTELA REPOSSI, 48 años, cocinera de la ciudad de Mercedes, provincia de Buenos Aires.
«Esto es un impacto cultural terrible. En este pueblo no estamos acostumbrados a lidiar con los bancos. Imagínese que para un peón o para un obrero no será fácil acostumbrarse.»
CLARA CEPULVEDA, 25 años, estudiante de la ciudad de Salta.
«Nadie puede aceptar este cambio tan importante de un día para el otro. Además, no me gusta que me digan cómo tengo que manejar mi dinero. Esto es el principio del fin.»
JORGE CALVO, 25 años, estudiante de Bahía Blanca.
«Quiero que cambie el país, pero no estoy de acuerdo con que nos cambien la forma de vivir. Somos todos libres y no nos pueden controlar como si fuéramos esclavos de ellos, los políticos. Me parece que hay otras maneras de controlar la evasión de impuestos y no perjudicar a la gente común que no es la que maneja el dinero más importante en este país.»
FRANCISCO PAVLIN, 20 años, estudiante de La Plata.
«Estas medidas se hicieron sola mente para favorecer a los bancos y no a la gente. Tienen miedo de quedarse sin plata, porque la gente ya no confía en quienes se robaron el país. Este gobierno, como los anteriores, sigue siendo empleado del FMI.»
JUAN JOSE BECKER, 45 años, gastronómico de Puerto Madryn.
«La gente no va a tener plata para vacacionar y no va a ir a ninguna parte, porque no está acostumbrada a manejarse con tarjetas. Esto que hizo Cavallo no es para el bien de los argentinos, solamente salva a los bancos y al FMI.»
ROSA VEGA, 31 años, docente de Río Gallegos.
«Estoy en contra de lo que hizo el gobierno. Ahora resulta que nos decretan la manera en que tenemos que manejar nuestro dinero para salvar a los que se están fundiendo. Si no cambian las cosas, la Argentina va a seguir siendo hijo de Estados Unidos.»
CARLOS SALVATORE, 38 años, empleado de Ushuaia.
«Yo no tengo problemas porque ya estoy bancarizado desde hace tiempo. Pero sé que hay mucha gente que vive alejada de la ciudad que va a tener que hacer muchos trámites y se tiene que comprar todas las reservas para vivir con poca plata por semana».
PABLO REGUEIRO, 29 años, ingeniero agrónomo de Ituzaingó, Buenos Aires.
«Creo que De la Rúa y Cavallo están defraudando a las personas que depositamos nuestra confianza en ellos. Yo mantuve mis ahorros en el país, en un plazo fijo del Banco Nación, y ahora tengo que sufrir este despojo, sin saber qué va a ser de mi dinero. Nunca más depositaré plata en un banco del país.»
AMELIA BAZAN, 40 años, docente universitaria de Rosario, Santa Fe.
«Para los docentes es otro golpe más, que se suma a una serie de despojos. Esto es producto de malas políticas económicas aplicadas en el país desde hace años. Lo único que están generando es mayor incertidumbre, ya que ahora nadie cree en la palabra del gobierno.»
ALEJANDRO MAJUL, de 33 años, comerciante de Rawson, Chubut.
«Desde que empezó el año cada vez vendo menos. Entre el lunes y hoy casi no entró un solo cliente, y no los culpo, yo tampoco estoy comprando nada en otros lugares. Además, nadie vino a explicarnos sobre la instalación y el precio de las máquinas para usar tarjetas de débito.»
CLARA ENRIQUEZA, 50 años, ama de casa de Goya, Corrientes.
«Es la gota que rebasa el vaso. Sólo suma complicaciones a la vida cotidiana de la gente común que a duras penas pudo ahorrar algo en dólares. Yo no creo que Cavallo tenga su dinero encerrado en un banco de la Argentina, cobre en bonos o esté sufriendo para ver cómo paga el alquiler como nosotros.»
VOCES DEL PAIS A FAVOR
SEBASTIAN ESTRELLA, 31 años, músico de General Roca, Río Negro.
«En muchos países desarrollados del mundo hace tiempo que implementaron este sistema, y no les ha ido nada mal. Lo que pasa es que los argentinos somos muy conservadores y estos cambios nos cuestan. Pero es un buen desafío.»
IVANNA SOTO, 43 años, psicóloga de Rosario, Santa Fe.
«Yo viajo muy seguido a Brasil porque allí tengo familia, y para ellos es costumbre ya comprar un kilo de papas con cheques o pagarle a la manicura con tarjetas de crédito o de débito. Costará al principio acostumbrarse, pero es una buena forma de proteger nuestros fondos nacionales.»
LUISA FREIRE, 56 años, instructora de yoga de Corrientes.
«Todos deberíamos tener confianza en estas nuevas medidas. Y si no, ¿qué alternativa nos queda? Está claro que hay muchos sectores que quieren desestabilizar al gobierno y ponen palos en la rueda. Pero este cambio era necesario.»
CRISTIAN CALVO, 67 años, odontólogo de Clorinda, Formosa.
«Estas medidas de Cavallo permitirán el blanqueo de muchos empleados que hoy no tienen ningún respaldo. Era hora de que se tomara al toro por las astas.»
LIZIE LENCINA, 38 años, empleada doméstica de Frías, Santiago del Estero.
«Yo sé que con lo que nosotros cobramos no nos afecta, pero creo que estos cambios servirán para que el país gane confianza y se genere más trabajo para todos.»
DANIEL OLIVERA, 35 años, empleado vial de Santa Rosa.
«Estoy a favor de las medidas, porque me parece se van a poder evitar un montón de actitudes corruptas como evasión de impuestos o sobrefacturaciones. También es posible que haya menos robos, porque la gente no va a andar con tanta plata encima.»
MARIA ELENA CASTRO, 33 años, comerciante de Neuquén.
«Todos los días pienso en que las cosas pueden empezar a cambiar y, si es por decreto, habrá que cumplir, no queda otra. Yo estoy en condiciones de adaptarme a la bancarización, pero no sé si la gente va a venir a comprar con tarjetas o cheques a mi zapatería.»
GLADYS CAMPOS, 42 años, ama de casa de Comodoro Rivadavia.
«Yo ya tengo tarjeta de débito automático, aunque no la uso mucho para hacer las compras. Espero que la gente se acostumbre, porque puede ser un beneficio, ya que se va a controlar más que no se evadan impuestos.»
MARCOS QUINTEROZ, 22 años, empleado de Olavarría.
«Lo que hace Cavallo es controlar la economía de la gente. Me parece bien que se bancarice todo, porque en los países del primer mundo se manejan todos con tarjeta. Es cuestión de tener paciencia y acostumbrarse.»
LAURA AMBRISI, 34 años, profesional de Bariloche.
«No creo que sea un problema que no circule dinero, porque si todos los comerciantes se regularizan y compran las maquinitas, la gente va a seguir comprando. Es bueno para el sector turístico. Acá en Bariloche se van a aceptar tarjetas, LECOP, patacones y todo lo que circule por el país.»
VERONICA TORRES, 26 años, estudiante universitaria, Posadas, Misiones.
«Apoyo la medida que tomó Cavallo. Los depósitos se estaban esfumando y algo había que hacer. Además. no es que congelaron los depósitos: se pueden seguir utilizando mediante las tarjetas de crédito y de débito.»
JORGE VALDIVIA, 32 años, empleado de un comercio, Resistencia, Chaco.
«Creo que las medidas no me van a afectar, porque cobro 800 pesos por mes, y con 200 pesos por semana, nos arreglamos con mi esposa como podemos. Voy a usar efectivo todo el mes, como lo hice siempre.»
MERCEDES GUTIERREZ, 53 años, profesora de Historia, Paraná, Entre Ríos.
«En San Pablo, están acostumbrados a comprar todo con tarjeta. Prácticamente, no llevan efectivo en el bolsillo. Si vemos que la propuesta es viable en otros lugares, no entiendo por qué nos quejamos antes de probar.»
CARLOS FERNANDEZ, 60 años, comerciante, Rosario, Santa Fe.
«Creo que las medidas ayudan, porque van contra la evasión impositiva. Los comerciantes que pagamos todos los impuestos y cumplimos con las reglas estamos cansados de que otros trabajen en negro y nadie haga nada.»
JUAN MOLINA, 35 años, empleado de América, Buenos Aires.
«Era hora de que se tomaran decisiones drásticas. Aunque a muchos no nos beneficie en lo inmediato, veremos los resultados en poco tiempo; estoy convencido.»
PIA SANSEVERINO, 31 años, administradora agraria de Puán, Buenos Aires.
«Lo bueno de todo esto es que nos permitirá blanquear a muchos empleados que por el momento estaban en condiciones muy precarias.»
PABLO RODRIGUEZ, 29 años periodista de Empedrado, Corrientes.
«Al gobierno no le quedaba otra salida más que hacer lo que hizo. Costará acostumbrarse, pero estoy seguro de que servirá.»
CONSTANZA LAURIANO, 38 años, profesora de educación física de Jujuy.
«A nosotros no nos perjudica, porque nunca usamos más de 200 pesos en efectivo por semana. El resto de los servicios que usamos en nuestras casas lo tenemos casi todos debitado en la tarjeta de crédito. Es un cambio de costumbres, solamente, y es un desafío muy bueno.»
MARTA SANCHEZ, 81 años, jubilada de La Rioja.
«Como los jubilados cobramos por ventanilla y en efectivo todo, no vamos a tener problemas. Pero mis hijos son los que tendrán que acostumbrarse a esta nueva modalidad. Son jóvenes y pronto verán que es una buena razón para hacer valer nuestra moneda.»
MARCELO DI GUGLIELMO, 36 años, desempleado de San Luis.
«Aunque no tengo trabajo desde hace un año aproximadamente, estoy seguro de que este país logrará salir de la crisis con medidas innovadoras como éstas. El argentino no está acostumbrado a manejarse de este modo, pero yo sé que en otras partes del mundo este sistema dio buenos resultados.»
CARMEN ROMERO, 27 años, contadora de Ezeiza, Buenos Aires.
«Es cierto que al principio nos costará, pero pronto vamos a darnos cuenta de que ésta es una buena alternativa. Se estaban fugando capitales nacionales, y esto protegerá al país. Por el momento, no tenemos inconvenientes con los pagos de los clientes. Veremos, cuando los haya, qué medidas adoptaremos.»
PAULA ROSENDO, 40 años, desocupada de Villaguay, Entre Ríos.
«Es notorio que el país va para adelante con estas medidas, pese a la recesión. Era hora de que se avanzara en algún sentido. Esto, creo yo, es modernizarse.»




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