Más records, pero sin buenas bases

Economía

El viernes el mercado conoció la que puede considerarse la peor noticia de la semana: el PBI del primer trimestre creció 1,3% (el nivel más bajo en cuatro años, muy por debajo de 1,8% esperado como piso) en tanto los precios se empinaron por encima de cualquier proyección. Que esto reavivó los temores y comentarios en torno a la más temida de las palabrejas en el mercado: stagflación, casi ni hace falta señalarlo. Sin embargo, el Promedio Industrial se las arregló para ganar 0,12%, al cerrar en 13.120,94 puntos, enhebrando una terna de máximos históricos, su cuarta semana consecutiva de suba y una seguidilla de alzas para 21 ruedas que tiene pocos antecedentes en los tres siglos del Promedio Industrial.

  • Razonable

  • Con el mercado más amplio casi sin variación (el S&P 500 retrocedió 0,01%), es más que razonable pensar que lo ocurrido con el Dow dependió de apenas cuatro papeles: Microsoft, 3M, Honeywell y GE que adicionaron 37 puntos de los 15 que ganó el promedio. Si bien el número de balances presentados con números por encima de lo esperado trepó ayer a 67,6%, lo que pasó reitera la idea de que la suba está siendo esclava de lo que sucede puntualmente con algunas cotizantes, más que de una ola de entusiasmo generalizada. Esto implica que, aunque podamos seguir desestimando lo que ocurre "en el mundo real", debemos ser más que cuidadosos al momento de escoger en qué papel invertir.

    Con el euro en valores récord frente al dólar y el yen (que a su vez gana en el año 0,6% ante el dólar), hay quienes suponen que lo más seguro es volcarse a las exportadoras, aunque los números parecen sugerir que no sea así. No sólo las empresas europeas están ganando más (el DAX trepó en el año 12% y el S&P 500 5%), sino que el valor de cotización de las principales exportadoras yanquis -en función de sus ganancias- está debajo del de las empresas puramente locales. Si va a jugar contra el dólar, entonces, cuidado con las cotizantes.

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