Más temor en el mundo por burbuja inmobiliaria
• Fue una jornada de pánico inversor ayer en Wall Street, pese a que se mantiene el crecimiento de EE.UU., la principal economía del mundo • Los operadores están muy sensibilizados por el efecto de incumplimientos y cesaciones de pago de créditos hipotecarios • Hubo un auge de estos préstamos ( básicamente los «subprime» o de alto riesgo) • Ahora hay un recorte del crédito o «credit crunch» • Versiones de fondos de inversión complicados en Nueva York también gatillaron las órdenes de venta • Todos se refugiaron en un solo activo: el bono del Tesoro norteamericano • El secretario del Tesoro, Henry Paulson, salió ayer a calmar a los inversores resaltando la solidez de la economía • Hasta el oro retrocedió 1,6% • Debe tenerse en cuenta que se repite el movimiento observado el 12 de febrero, cuando Wall Street perdió casi 5% en una semana • Con más datos sobre la real situación de la economía de EE.UU., luego se recuperó lo perdido • Hoy se dará a conocer la evolución del PBI norteamericano, lo que arrojará más luz sobre la cuestión de fondo.
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Los bonos en pesos también pagaron caro la crisis que vino de Estados Unidos y se proyectó al mundo. Los Discount en pesos y los Par en pesos, del canje de la deuda, perdieron casi 7%. El Cupón PBI en pesos fue menos castigado, aunque igual bajó 5,4%, porque su destino no depende del INDEC y además como paga renta de acuerdo con el crecimiento de la economía, tiene asegurado un horizonte de dividendos hasta 2009.
Los bonos posdefault en pesos soportaron bajas que llegaron a 6,38% en el caso del BOGAR y a 3,25% en el BODEN 2014. Los BOCON perdieron alrededor de 2%. No se salvó de la debacle el BODEN 2012 en dólares, un título que abona cupón de capital e intereses en pocos días y tiene su pago con mínimo riesgo. Pero ayer la huida no discriminó entre los más y los menos seguros, y este título perdió 2%.
«Al mercado le hizo mucho daño el Presidente que, en vez de calmar, irritó a los inversores. Tal vez creyó que podía fijar el precio de los bonos como lo hace Moreno con productos de la canasta familiar», ironizó un operador.
El monto de negocios en bonos esta vez fue elevado, y esto significa que no hubo intención de quedarse. Entre el Mercado Abierto Electrónico (MAE) y la Bolsa de Comercio operaron $ 2.600 millones, el doble que el día anterior.
El dólar bajó pese a este contexto. El Banco Nación, el Provincia de Buenos Aires y el de la Provincia del Neuquén vendieron de manera escalonada 150 millones de dólares. Atrás, el Central compraba y vendía para destrabar operaciones. Al final del día, lograron que el dólar mayorista bajara $ 3,1370. Cumplieron con exceso, porque la idea era llevarlo a $ 3,14. Las reservas bajaron u$s 16 millones a u$s 44.174 millones, porque cayó el precio del oro y el euro. El Banco Central, al final del día, terminó con saldocero, porque compró todo lo que vendió.
Ayudó que a los 5 minutos de abrirse el mercado mayorista, el dólar bajó a $ 3,17. Aparecieron en ese momento vendedores porque los exportadores comenzaron a liquidar embarques.
Fue tan intenso el movimientoque el Forex-MAE, el principal mercado mayorista donde operan los bancos, negoció su récord absoluto: u$s 625 millones, superando los u$s 582 del 22 de mayo pasado. A esta cifra hay que sumarle u$s 124 millones del MEC, donde operan los cambistas, con lo que las operaciones cambiarias sumaron u$s 750 millones.
En las casas de cambio, la divisa bajó dos centavos a $ 3,18. Pudo haber cerrado más bajo, pero había más público de lo habitual comprando en las casas de cambio. La brecha de 4 centavos entre el tipo de cambio mayorista y minorista es inusual.
Lo importante es que cambió la tendencia del dólar. Para hoy está vendedor. La oferta después de hora suma u$s 60 millones, y hay una demanda de sólo u$s 15 millones. Esto prenuncia nuevas bajas. «¿Cómo sigue el mercado?», se le preguntó a un veterano y prudente operador.
«Esto va a pasar, porque la Reserva Federal va a bajar las tasas de interés en Estados Unidos. No va a dejar que la sangre llegue al río. Hay que esperar mejores indicadores económicos para que baje el pesimismo».
En la Argentina, en cambio, todo va a ser más difícil. Mientras se sigan defendiendo los índices de precios que mide el INDEC, los bonos tienen comprometido el futuro a corto plazo.




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