Pocas cosas son tan difíciles como intentar explicar el porqué sube o baja un mercado, especialmente cuando se deben emplear más de dos palabras ("porque sí" o "no sé"). Cuando mucho uno intenta reflejar, más o menos coherentemente, algunas de las circunstancias que se fueron dando a lo largo del día y que de alguna manera pueden estar vinculadas con lo que se vivió (imagínese, si es tan difícil hablar de lo que pasó, qué precario es el camino de quien intenta predecir qué va a pasar). Después de tres ruedas de baja ininterrumpida, ayer el mercado cerró en suba. Dentro de la repartija final, al Dow le tocó ganar 1,63% quedando en 10.625,2 puntos, mientras que el NASDAQ subió 2,14% y el S&P salió otra vez de la zona de "osos" al trepar 1,59%. Sin grandes noticias durante la rueda, fueron muchos los "vendedores de mercado", que se recostaron en el reporte de ventas de nuevas casas (superior a lo esperado) y especialmente en el informe de órdenes de bienes durables para explicar la mejora y volver a hablar de una economía que se aleja cada vez más de la "recesión de las ganancias empresariales". Si bien los números de estos datos fueron positivos, es bueno no dejar de lado que el primero de ellos sólo está creciendo gracias a la continua caída de las tasas hipotecarias, mientras que el segundo subió únicamente merced al sector transportes (dejando de lado este grupo se decreció 1,8%), por lo que en el mejor de los casos debemos seguir hablando de datos inciertos sobre el futuro de la economía. De todas formas, ambos datos fueron conocidos en la mañana, lo mismo que los números positivos de Disney y Amazon (que se dieron al cierre del martes), por lo que su efecto sobre el precio de las acciones que se esperaba fuera positivo resultó finalmente nulo, ya que para las 13 los principales índices accionarios se movían en la zona de baja o al menos de neutralidad luego de una mañana casi intrascendente en lo que respecta a la variación de los precios. Recién a la tarde los ánimos comenzaron a mejorar y los precios repuntaron impulsando los índices. ¿Motivo de la suba? Nada realmente puntual. De hecho ni siquiera hubo rumores relevantes. Simplemente el mercado subió porque subió. La diferencia entre el profesional y el aficionado es que el profesional sabe que, salvo excepciones, lo más probable es que esté equivocado cuando explica al mercado (y si está en lo cierto, seguramente será por los motivos equivocados). El aficionado en cambio, piensa que siempre tiene razón. Es así que uno puede aprender y el otro no.
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