Mercados en alerta

Economía

Anoche, en Australia y en Nueva Zelanda (Japón no operaba por feriado), los mercados reflejaban los últimos sucesos bélicos. El petróleo marcaba un nuevo récord ya cerca de u$s 78, y las Bolsas caían 1%. ¿Qué se espera como tendencia para esta semana? Grandes inversores se refugiarían más en los bonos del Tesoro de EE.UU. Esto haría subir más el dólar en el mundo (aquí puede seguir tranquilamente en $ 3,10). El petróleo en alza hará crecer algo menos a las economías, y por ello caen acciones. Los papeles argentinos vienen soportando relativamente bien hasta ahora esta nueva complicación en mercados.

El precio del petróleo en niveles récord está haciendo estragos en los mercados. En tres días se llevó las ganancias de todo el año en Wall Street. Lo mismo hizo con las Bolsas europeas y la japonesa, donde el índice Nikkei ya está casi 9% abajo.

De modo que, desde hoy, el mercado de futuros del petróleo va a ser el objetivo de cuanto fondo de inversión hay en el mercado en busca de fuertes ganancias. Son circunstancias que los operadores manejan muy bien. Son días de « trading», de entrada y salida veloz de los mercados. Por eso los más conservadores se abren y se refugian en bonos del Tesoro de Estados Unidos. También en el oro, pero en menor medida.

Hay quienes arriesgan que si el conflicto de Oriente Medio sigue avanzando, el crudo puede superar en poco tiempo los 80 dólares el barril.

Precisamente, hoy el petróleo tiene un sobreprecio o prima de riesgo de 20 dólares por dichos eventos. Es decir que el crudo debería vale alrededor de 55 dólares si esa región estuviera en paz.

El precio del crudo está poniendo en aprietos a Ben Bernanke, el titular de la Reserva Federal, porque trae demasiadas consecuencias sobre las tasas de Estados Unidos.

Un incremento continuo del petróleo impactaría en los restantes precios de la economía, lo cual aumentaría las presiones sobre la Fed para que aumente más las tasas de corto plazo. En este escenario, los rendimientos en los Estados Unidos superarían el nivel de 6% anual y ello restingiría la liquidez para invertir en activos de riesgo, como las acciones. Por eso se produjo en las últimas jornadas de la semana pasada un retroceso mundial de los mercados.

Claro que esta situación puede verse de otra manera. Los automovilistas norteamericanos consumen 11% del petróleo del mundo. Por ello, una suba de los precios del combustible provoca fuertes desequilibrios en sus gastos, ya que el ciudadano medio es un hombre endeudado porque paga alguna cuota inmobiliaria o de crédito personal, mientras sus ahorros caen por la baja de las acciones en Wall Street. El consumidor puede restringir gastos y así enfriará la economía de Estados Unidos, sin necesidad de subir la tasa.

El índice de ventas de junio, que cayó 0,1% contra una suba de 0,4% que esperaban los analistas, muestra que comenzó la desaceleración de la economía. La Universidad de Michigan, por su parte, entregó su índice preliminar de confianza en los consumidores, que bajó hasta los 83 puntos en julio desde los 84,9 puntos de junio.

Si el petróleo sube más, la economía mundial se enfriaría porque habría restricciones más fuertes de los consumidores y caerían las ventas.

Entonces, se estaría hablando de recesión. Se ha llegado al límite donde la economía puede tener un aterrizaje pausado o ir a la recesión. Bernanke tendrá mucho que ver en lo que suceda.

Es tanta la preocupación que existe que justamente el encarecimiento del petróleo fue el principal tema de atención de la reunión del G-8 en San Petersburgo. También le preocupó a la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).

  • Sucesos geopolíticos

    En una nota, la organización señaló que detrás de la volatilidad de los precios hay «sucesos geopolíticos» en un momento en el cual el mercado «ya estaba desalineado en los fundamentos de la demanda y la oferta, con la especulación que jugaba un rol significativo para impulsar los precios».

    Los países del G-8, a su vez, calificaron de «grave problema» la suba del petróleo. «Para superar el desafío que supone garantizar un suficiente abastecimiento» de energía en el mundo «debemos resolver graves problemas», como «los altos y volátiles precios del petróleo», subraya el texto.

    Esta semana que empieza puede ser negativa para las Bolsas del mundo, pero positiva para el oro, que renació con esta crisis. El metal subió 2,1% el viernes a poco más de 666 dólares la onza y se proyecta a cerca de 700 dólares.

    Los bonos del Tesoro norteamericano también fueron refugio para los inversores y subieron de precio, con lo que su rendimiento (tasas de interés de largo plazo) bajó a 5,07% anual. Los títulos públicos argentinos, que en otras circunstancias se hubieran beneficiado con la caída de la tasa a diez años, el viernes resistieron y cerraron equilibrados, después de la fuerte baja del jueves, que interrumpió cinco ruedas consecutivas de alzas.

    Hoy los bonos en pesos tienen tasas en dólares que más que duplican la ofrecida por títulos estadounidenses. Pero el mundo prefiere la seguridad a la renta y esto puede condicionar los precios de los bonos. El petróleo dominará la economía desde aquí hasta fin de mes.
  • Dejá tu comentario