Todo como en una mesa de «pase y revuelva», los índices de los mercados del mundo parecían estar boyando con la cabeza cargada por la resaca de las fiestas navideñas y a media tarde era sólo una apuesta saber de qué modo terminaría en su signo cada uno.
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Con el viejo Dow paseando por la chatura, y el NASDAQ dando los saltos ornamentales, finalmente el Bovespa se marcó con 1 por ciento de diferencia y hasta llegar un recinto porteño que estuvo, pero sin querer modificar nada desde el ánimo de los operadores.
De los dos «mervales», el clásico quedó como si nada y en la marca anterior. El M.AR se movió algo más, hacia abajo, con casi 0,4% de diferencia adversa. El volumen llegó a los $ 20 millones, solamente algo más de 5% fue para certificados, operando así con buen caudal para la época el total de las locales. Y dentro de la chatura global, un racimo de papeles supo extraer bastante más. Renault, Minetti, Ledesma, Río, si bien ninguna es figura esencial del índice se colocaron corrigiendo entre tres y cinco por ciento hacia arriba. Fuera de contexto, acaso con toques buscados para corregir carteras de fin de año a los que le quedan un par de ruedas nada más. Suavizar la baja no es tan difícil y hay lustres varios...