Felisa Miceli dejó un mensaje contundente a sus principales colaboradores antes de dejar Washington: «hay que redoblar esfuerzos para transmitirles a los organismos multilaterales e inversores extranjeros que la lucha contra la inflación no se está dando sólo con acuerdos de precios, sino con una política que incluye alto superávit fiscal y una política monetaria prudente».
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La ministra se reunió el sábado por la noche en la Embajada de la Argentina en esta ciudad con la delegación que viajó junto a ella para participar de la denominada Reunión de Primavera del FMI y Banco Mundial, y con los funcionarios que representan al país ante los distintos organismos. Estuvieron, entre otros, el embajador José Octavio Bordón, Oscar Tangelson ( Política Económica), Alfredo Mac Laughlin (Finanzas) y su segunda, Alejandra Sharf, Martín Abeles ( Programación Económica), Héctor Torres (representante del Fondo), Eugenio Díaz Bonilla (BID) y Alieto Guadagni (BM). Ayer, la ministra se dedicó a encuentros personales con varios de estos funcionarios para definir la agenda de los próximos meses.
El balance que se hizo de las principales reuniones que mantuvo la ministra con altos funcionarios en Washington fue favorable, ya que la mayoría resaltó la buena marcha del crecimiento. Pero dejó como preocupación las crecientes dudas que existen en el exterior por el esquema de acuerdos de precios que viene implementando la Argentina. En su discurso ante el FMI el sábado, Miceli criticó a la comunidad financiera internacional que «no entiende» qué es lo que busca el gobierno argentino con la práctica de acuerdos de precios. En este sentido, mantuvo su discurso de que se trata de medidas para «reducir la expectativa inflacionaria».
Tanto el secretario del Tesoro, John Snow, como el del FMI, Rodrigo de Rato, y el número uno del Banco Mundial, Paul Wolfowitz, plantearon a Miceli su inquietud por la forma en que el gobierno argentino está encarando la lucha contra la inflación. También generaron dudas las últimas medidas que significaron aumento del gasto público. Consideran que no se están aplicando como corresponde recetas clásicas, como aumentar las tasas de interés o dejar que baje la cotización del dólar. Este año no sólo Brasil siguió este ejemplo, sino que también las principales economías del sudeste asiático dejaron apreciar sus monedas frente a la divisa estadounidense ante el fuerte ingreso de dólares que están recibiendo, con lo cual la Argentina se queda cada vez más sola en esta postura.
Los cálculos que manejan en el equipo económico indican que este año el superávit fiscal respecto del PBI superará el nivel alcanzado en 2005 debido a que la actividad económica está creciendo más fuerte que lo previsto y que el gasto aumenta pero a menor ritmo.
Además, el Banco Central está implementando una política de suba de tasas gradual, que lo ayudará para la absorción de pesos. Con estas dos «anclas» sería ilógico -aducen- esperar desbordes en los precios.
Miceli se reunió antes de su retorno con una de las máximas directivas del Consejo de las Américas, que agrupa a las empresas estadounidenses con interés en la región. Susan Segal la invitó formalmente a Miceli a participar del encuentro que organiza la institución para los primeros días de agosto en Buenos Aires. El año pasado Roberto Lavagna había participado, junto a otros funcionarios como Julio De Vido. Todavía es un misterio si habrá representantes del gobierno en la reunión que el «Council» organizó para el 12 de mayo próximo en Washington, con el título «Creando oportunidades de inversión».
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