A pesar de que los números contables que han venido mostrando las empresas en la semana han sido superiores a lo esperado por los analistas, y que durante su primera parte, el mercado pareció obedecer a aquella máxima que reza "comprar con el rumor y vender con la noticia", terminamos el viernes con una mejora 1,05% para las blue chips y 1,30% para los papeles tecnológicos. Claro que, de no ser por lo acontecido en la última sesión, cuando el Dow ganó 1,89% y trepó a 9.284,57 puntos, y el NASDAQ avanzó 1,72 por ciento, el resultado hubiera sido otro, en particular uno negativo. Si bien es cierto que estamos en pleno receso estival, y esto implica tradicionalmente una mengua en los volúmenes negociados, los magros 1.370 millones de papeles operados el viernes en el mercado tradicional y los menos de 1.600 del electrónico le quitan algo de «base» a lo ocurrido entonces, por lo que tal vez no conviene jugar a sacar conclusiones demasiado tajantes, tomando de manera aislada esa jornada. Uno de los hechos más curiosos del proceso por el cual está pasando en estos momentos el mercado, es "el temor", "la prudencia" o como quiera que se defina el comportamiento de los inversores.
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Luego del impresionante rally que se inició en la primera parte de marzo y que llevó a que las acciones tocaran el máximo de los últimos once meses, alrededor del 20 de junio pasado, casi podemos decir que nada más ocurrió. Dicho de manera más gráfica: que desde entonces los precios han exhibido un comportamiento lateral, oscilando entre los 9.000 y los 9.400 puntos. Informate más
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