La plaza financiera local registró ayer una jornada bajista, donde las oscilaciones fueron amortiguadas por la extrema cautela de los operadores. La decisión de la calificadora Standard and Poor's (S&P) de recortar la nota de la deuda argentina, consolidó la tendencia descendente del mercado, aunque siempre bajo un marco de escaso volumen operado. De esta forma, la Bolsa perdió 0,62 por ciento mientras entre los bonos predominaron las bajas. El riesgo-país se elevó 0,91 por ciento y cerró a 1.893 puntos. A mitad de la jornada se conoció la decisión de la calificadora S&P de bajar la nota de la deuda argentina a largo plazo de «B-» hasta el nivel «CCC+», manteniendo la perspectiva negativa. En la escala de la evaluadora, el nivel «CCC» corresponde a una capacidad de pago «actualmente vulnerable». S&P justificó su decisión al considerar que «cada vez son más duros los desafíos para el cumplimiento de la meta del gobierno de alcanzar el déficit cero».
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Los títulos públicos mostraron una pronunciada baja tras conocerse la decisión de S&P pero luego recuperaron algo de terreno, para finalmente cerrar con moderadas pérdidas. El Global con vencimiento en 2008 -el más representativo de la deuda argentina-cayó 1,7 por ciento, a la vez que el 2031 se replegó 1,49 por ciento. Por el lado de los Brady, el FRB bajó 0,45 por ciento, mientras que el Par se movió en sentido inverso y ganó 0,83 por ciento. En la Bolsa de Comercio, las principales acciones cedieron 0,62 por ciento, llevando el índice Merval hasta las 213 unidades. El volumen negociado totalizó los magros $ 7,6 millones y a la clausura de la rueda se contabilizaron 11 alzas, 22 caídas y 8 papeles sin cambios. Entre los perdedores se destacaron Comercial del Plata (-5,08 por ciento), Banco Suquía (-4,87 por ciento) y Bansud (-4,28 por ciento).
En la City, las tasas para préstamos entre bancos registraron un descenso de dos puntos porcentuales, no obstante lo cual aún se encuentran en niveles muy elevados. El call entre entidades de primera línea se acordó a 33 por ciento anual (anterior 35 por ciento) mientras que los bancos de menor patrimonio se financiaron a 40 por ciento. La variante en dólares, siempre a un día de plazo, cerró a 16 por ciento anual. La mayor demanda de fondos del sistema se manifestó también en las altas tasas que los bancos ofrecen a los ahorristas. Por depósitos a plazo fijo en pesos los grandes inversores accedieron a rendimientos en torno a 22 por ciento anual, frente a 11,7 por ciento que se pactó por los saldos inmovilizados en dólares. Quienes optaron por destinar su dinero a caja de ahorro lograron 3,4 por ciento anual.
En Wall Street, los mercados cerraron en terreno negativo, en medio de la incertidumbre sobre el futuro de la economía mundial. Los inversores estuvieron más atentos al desarrollo de los acontecimientos en Medio Oriente que a los monitores de cotizaciones; así, el tradicional Dow Jones bajó 0,17 por ciento a la vez que el panel tecnológico NASDAQ concluyó con una merma de 2,23 por ciento.
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