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4 de mayo 2006 - 00:00

Monopolio con deudas, se reparte u$s 30 millones

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Ernestina Herrera de Noble
El grupo AGEA, una de las subsidiarias del monopolio «Clarín», decidió en su última asamblea repartir un dividendo en efectivo entre sus accionistas que trepa a los $ 105 millones, o sea algo así como u$s 30 millones. Así lo informó Arte Gráfico Editorial Argentino en un comunicado remitido a la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, en el que se da cuenta de las resoluciones tomadas por la asamblea ordinaria del 26 de abril pasado.

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Lo llamativo de la cifra y de la decisión es que AGEA renegoció su deuda, que llegaba a los u$s 408 millones, con fuertes quitas a sus acreedores, que además debieron aceptar posponer el cobro de sus acreencias entre siete y diez años.

  • Accionistas

  • Esta espera no será de aplicación para los accionistas de AGEA, que no son otros que el Grupo «Clarín» SA -el holding del monopolio Noble/Magnetto-y «GC ( grupo «Clarín») Minor», que embolsarán u$s 30 millones cuando así lo disponga el directorio de la empresa. 

    AGEA es la empresa que edita los diarios «Clarín» y «Olé», la pata gráfica del monopolio, y del que también forman parte Multicanal, AGR (Artes Gráficas Rioplatenses; la imprenta que hace fascículos, guías telefónicas, folletos, etc.), Cimeco (dueña de los matutinos «La Voz del Interior» de Córdoba y «Los Andes» de Mendoza), la celulosa Papel Prensa, la agencia de noticias «DyN», «Canal 13», «Radio Mitre» y su FM «La Cien», TyC Deportes, el diario «Olé», las IP Ciudad Internet, Fullzero y Flash, y la organizadora de exposiciones Feriagro, entre otras. 

    Hasta cerrar la renegociación, el monopolio «Clarín» acumulaba una deuda (entre todas sus controladas) superior a los mil cien millones de dólares, cifra que se redujo drásticamente -entre otros factores- por imperio de la denominada Ley de Bienes Culturales, más conocida como «Ley Clarín», que impide a los acreedores extranjeros capitalizar sus acreencias en empresas de medios de comunicación, o sea convertirlas en acciones y tomar así el control de ellas reemplazando a los accionistas que la llevaron al borde de la quiebra. Esto provocó una abrupta caída en el valor de las obligaciones negociables de «Clarín», dado que no había otro camino para recuperar al menos parte de esos créditos que aceptar lo que propusiera el monopolio, en términos de quitas o aplazamiento hasta por diez años de su pago.

    Esto no parece haber arredrado a los accionistas de «Clarín», que se autodistribuyeron u$s 30 millones en concepto de dividendo en efectivo (o sea, esa plata va al bolsillo de las familias Noble y Magnetto); todo lo contrario de lo que sucede con los acreedores, que cobrarán poco, mal y tarde. En otras palabras: el éxito del monopolio, obviamente construido a partir de los fondos prestados por los acreedores, no será compartido por sus accionistas con quienes lo hicieron posible con sus préstamos, como por caso los casi u$s 600 millones que se tomaron para que Multicanal absorbiera a buena parte de los cables del interior. Ahora, con los fondos que generan esos mismos cables, va por el monopolio total del negocio en la Argentina, ante la inminente fusión con CableVisión.

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