3 de agosto 2026 - 14:00

Bancos internacionales prevén que siga la volatilidad en el precio del petróleo: ¿cómo impactará en la inflación local?

Mientras las principales entidades financieras globales estiman que la volatilidad continuará durante el resto del año, economistas locales analizan hasta qué punto el Brent en torno a los u$s80 puede o no, impactar en el IPC.

¿Cómo viene impactando la volatilidad del precio del Brent en los combustibles?

¿Cómo viene impactando la volatilidad del precio del Brent en los combustibles?

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Después de haber rozado los u$s100 por barril el pasado 23 de julio, el petróleo Brent vuelve a operar en torno a los u$s83, con una caída superior al 3% impulsada por la expectativa de un acuerdo entre Estados Unidos e Irán. En las últimas horas, el presidente de EEUU, Donald Trump, aseguró que Irán y "otros países de Medio Oriente" solicitaron tiempo para alcanzar un pacto que incluiría la reapertura "inmediata, completa y total" del estrecho de Ormuz y el fin de la amenaza nuclear iraní.

Sin embargo, no es la primera vez que el Brent retrocede tras declaraciones del mandatario estadounidense que luego terminan perdiendo fuerza con el correr de los días. Como siempre, habrá que esperar las próximas horas.

En este contexto, aparece una pregunta: si el Brent se mantiene en torno a los u$s80 y continúa exhibiendo una elevada volatilidad, ¿puede convertirse en un obstáculo para que la inflación argentina logre perforar el 2% mensual?

La incógnita cobra relevancia porque, aunque el país se beneficia por el mayor ingreso de divisas provenientes de Vaca Muerta cuando el petróleo sube, la experiencia de febrero, marzo y abril mostró que una fuerte escalada del crudo también puede trasladarse parcialmente a los precios de los combustibles y ejercer presión sobre la inflación.

Los bancos internacionales mantienen un escenario de Brent volátil

Más allá de la baja registrada en las últimas horas, los principales bancos internacionales coinciden en que el mercado petrolero continuará siendo extremadamente sensible a cualquier cambio en el conflicto de Medio Oriente.

En su último informe sobre Argentina, Mariva sostuvo que el proceso de desinflación debería continuar durante el segundo semestre, respaldado por la disciplina fiscal y monetaria. En particular, destacó que la política monetaria restrictiva —algo que volvió a quedar reflejado en la última licitación de deuda, con un elevado rollover— y una base monetaria que cayó 6% en términos reales en lo que va del año continúan funcionando como anclas para la inflación.

No obstante, el banco advirtió que la inercia inflacionaria y la incertidumbre sobre la demanda de dinero siguen siendo los principales riesgos para la continuidad del proceso desinflacionario.

Respecto del petróleo, Mariva considera que este escenario continúa siendo favorable para el sector energético argentino. El informe destaca que los mayores precios del crudo, junto con el fuerte crecimiento de la producción de Vaca Muerta, siguen impulsando las inversiones, las exportaciones y las perspectivas de las compañías petroleras.

Desde una mirada global, Goldman Sachs mantiene una postura cautelosa. "Aún consideramos que los riesgos de corto plazo continúan sesgados al alza, con un Brent que podría superar los u$s120 por barril en el cuarto trimestre de 2026 si la escalada del conflicto se intensifica", expresó.

El banco agregó que: "Un aumento de los precios del petróleo probablemente reavivaría la preocupación de los inversores respecto de las perspectivas de inflación y la trayectoria de las tasas de interés en los mercados emergentes. Desde que comenzó el conflicto en febrero, la inflación se ha mantenido relativamente contenida, en parte porque el impacto del shock de oferta energética sobre los precios internacionales del petróleo fue moderado por una menor demanda de importaciones de China, una sólida oferta de Estados Unidos y la liberación de reservas estratégicas de petróleo."

Goldman destacó además que la implementación de políticas para estabilizar los precios internos de los combustibles, la limitada propagación de las presiones inflacionarias y los "efectos rezagados del fortalecimiento previo de las monedas de los mercados emergentes" ayudaron a contener el impacto.

"En términos generales, creemos que estos factores seguirán manteniendo bajo control las presiones inflacionarias, aunque advertimos sobre varios riesgos en caso de que el escenario de escalada se prolongue."

Asimismo, remarcó que: "Dada la elevada incertidumbre y nuestra visión de que, por el momento, los riesgos permanecen equilibrados, no hemos revisado de manera significativa al alza nuestras proyecciones de inflación ni de tasas de interés desde que las hostilidades se intensificaron nuevamente a comienzos de julio. Con pocas excepciones, nuestras proyecciones continúan mostrando una trayectoria de inflación y tasas de interés más benigna que la que actualmente descuenta el mercado."

En una línea similar, J.P. Morgan señaló que el riesgo de una inflación vinculada al petróleo y un escenario de tasas de interés elevadas durante más tiempo continúan influyendo sobre las valuaciones de los activos, el financiamiento corporativo y el momento elegido por las empresas para concretar operaciones, en un contexto en el que los inversores mantienen una postura cautelosa.

¿Qué puede pasar con la inflación argentina?

Mientras la mayoría de las consultoras económicas proyecta una inflación de entre 1,7% y 1,9% para los próximos meses, el consenso sigue siendo que los mayores aportes al índice del mes pasado provendrán de rubros como turismo, verduras y algunos precios regulados, como ocurrió el mes pasado. En agosto, por ejemplo, será el gas natural, con un ajuste del 2,8%.

En materia de combustibles, la dinámica cambió respecto del primer trimestre. Luego de los incrementos registrados entre enero y abril, mayo marcó un punto de inflexión y los precios comenzaron a estabilizarse, comportamiento que se mantuvo durante junio y julio.

Gráfico Balanz sobre el precio de los combustibles

Gráfico Balanz sobre el precio de los combustibles

Ahora el mercado sigue de cerca dos variables. Por un lado, la reciente actualización del 4% en los precios de los biocombustibles, que podría trasladarse parcialmente a los surtidores. Por otro, la evolución del Brent, especialmente luego de que, durante el pico del conflicto, el Gobierno optara por postergar parcialmente la actualización de los impuestos a los combustibles para moderar el traslado a precios.

Según Matías Ballestrín, jefe de Inversiones de Banco Piano, el petróleo continúa teniendo incidencia sobre los costos del agro, la energía y el transporte. Sin embargo, considera que el esquema utilizado hasta ahora permitió moderar el impacto sobre los precios internos.

"La estrategia local de morigerar los precios mediante un buffer es positiva para eliminar volatilidad y suavizar las subas en energía, que luego se trasladan al resto de los sectores y generan mayor presión sobre los precios. En estos contextos es muy difícil saber dónde se estabilizará el precio del petróleo, porque su variación responde a razones geopolíticas. Un normalizador de precios luce prudente porque permite no dañar el balance de una empresa y, al mismo tiempo, cuidar el efecto de traslado a precios. Además, cuando baja el Brent, el resto de los precios suele mostrar una inflexión a la baja. Creo que el esquema de buffer es mejor que un sistema de bandas de precios que luego no se pueden sostener."

Por su parte, el analista financiero Ezequiel Vega sostuvo que un Brent en la zona de u$s83-85 tendría un impacto acotado sobre la inflación local. "Buena parte del ajuste de los combustibles ya se produjo tras el inicio del conflicto en Medio Oriente e YPF toma como referencia un barril cercano a los u$s80."

No obstante, advirtió que el escenario cambia si el petróleo logra sostenerse por encima de los u$s100 durante varias semanas. "En ese escenario, las refinadoras tendrían mayores costos de reposición y aumentaría la probabilidad de nuevos ajustes en los surtidores, con un efecto de segunda vuelta sobre transporte, logística y otros precios de la economía. No obstante, el impacto final también dependerá de la política del Gobierno respecto de los impuestos a los combustibles y de la decisión de las petroleras de absorber o trasladar esos mayores costos. Por lo tanto, un petróleo más caro es una condición necesaria para presionar la inflación, pero no suficiente por sí sola", concluyó Vega.

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