Motorola dijo ayer que escindirá su unidad de semiconductores en una nueva compañía que operará en Bolsa, en un intento de la empresa por enfocarse más en su batalla contra Nokia por el mercado de la telefonía móvil.
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La decisión de Motorola, el segundo fabricante mundial de teléfonos celulares, no representó una sorpresa, pero llegó antes de lo esperado e impulsó las acciones de la compañía a un nuevo máximo en el último año.
El anuncio tuvo lugar sólo dos semanas después de que el presidente y presidente ejecutivo, Christopher Galvin, renunció súbitamente tras desacuerdos con la junta directiva respecto de la estrategia de la empresa. La compañía aún no ha anunciado un sucesor, lo que según se esperaba sería el primer paso antes de cualquier cambio estratégico.
Los analistas y los inversionistas desde hace tiempo han estado recomendando la venta o la escisión de la unidad, una de las 10 principales fabricantes de microprocesadores para comunicaciones inalámbricas. Sin embargo, Galvin siempre se había resistido a dividir la compañía, fundada por su abuelo.
«¿Cuánto hemos esperado que Motorola escinda su negocio de semiconductores?», dijo Shawn Campbell, de Campbell Asset Management, que tiene una participación en las acciones preferenciales de Motorola. Con la escisión «se está generando valor», agregó.