9 de noviembre 2000 - 00:00

Nadie le cree a L. Murphy: todos lo ven en Economía

Lapresunción de que la actual crisis financiera terminará con la gestión de JoséLuis Machinea y llevará a Ricardo López Murphy a la conducción delPalacio de Hacienda recorrió ayer el mercado e in-quietó a Fernando de laRúa, como él mismo confesó en el almuerzo que mantuvo con cuatro de susministros. Los hechos por venir acaso no corroboren esa sospecha, tal comopromete el gobierno que ocurrirá. Aun así las especulaciones no son enteramentearbitrarias, ya que hasta el propio López Murphy las alimentó, seguramente demanera involuntaria.

Elprimer dato que comenzó a hacer crecer el pronóstico de un pase del ministro deDefensa a Economía fue una reunión que López Murphy mantuvo el jueves conlos embajadores de países pertenecientes a la Unión Europea radicados en BuenosAires. La tertulia fue informal, una más en la serie de encuentros que eseclub de diplomáticos realiza habitualmente. Pero López Murphy no concurriópara hablar de temas militares sino de su verdadera profesión, la deeconomista, con conocimiento del Presidente. Y lo hizo con un tono por elcual ese selecto auditorio se convenció de que el orador de ese día tienemuy en claro qué es lo que debe realizarse. El ministro de Defensa caracterizócomo dramática la situación y comentó que deben tomarse medidas drásticas, queincluirían, «in extremis», la privatización del Banco Nación.

Elotro episodio que dio aire a la idea de un reemplazo inmediato de Machinea porLópez Murphy todavía no se produjo: el titular de Defensa viajará hoy por lanoche a los Estados Unidos a entrevistarse con inversores.

Eljura que lo hará para respaldar a Machinea pero no puede evitar que se crea queva a preparar el terreno externo de su próximo desembarco en Yrigoyen yBalcarce.

Lapresentación ante los embajadores se articuló más tarde con algunos rumores einterpretaciones que le dieron más espesor a la idea de un López Murphyministro de Economía capaz de aliviar la crisis. Entre las versiones semencionaba ayer que el titular de Defensa habría sondeado a algunos economistasa los que les pediría acompañamiento en caso de tener que hacerse cargo delPalacio de Hacienda. También reapareció la idea de que para el economista estan importante el Ministerio del Interior como el de Economía (por las durasnegociaciones que habría que llevar adelante con los gobernadores) y, por eso,empezó a hablarse de que, como condición de su pase a esta última cartera,pediría ocupar la otra con alguien de su confianza. Federico Storani nosería, sin duda, el hombre indicado para componer con el PJ un esquema deajuste que contribuya a reducir el déficit consolidado del país. Acaso por esoStorani declaró ayer que «hay sectores concentrados de la economía, aquellosque quieren la dolarización, que responden a consultoras y que son conocidospor todos, que prefieren otro ministro de Economía». «Fredi» repitió así a LeopoldoMoreau. Pero Moreau no es ministro en cambio Storani demostró ayer queexiste por lo menos un sector del gabinete que no tiene idea siquieraaproximada del comportamiento actual de la crisis. Tal vez con sus palabrasel ministro del Interior colaboró a que se produzca lo que él quiere evitar.

Posibleacuerdo

Lasalida de Storani no sería la única condición que López Murphy pondría paraaceptar el manejo de la política económica. También exploraría la posibilidadde un acuerdo amplio con el PJ, destinado a dotar al programa de una baseparlamentaria sólida y, obviamente, para alcanzar un pacto fiscal más racionalcon los gobernadores, que incluiría un nuevo sistema de recaudación deimpuestos.

Quienesse preguntaban ayer si Raúl Alfonsín (es decir, el aparato partidario dela UCR) aceptaría la presencia de López Murphy en lugar de Machinea tenían un «sí»por respuesta. Ante la amenaza de que Domingo Cavallo podríaconvertirse en funcionario del gobierno, el ministro de Defensa se fueconvirtiendo de a poco en el hijo del ultrarradical López Aguirre, eljefe de Policía de Anselmo Marini (gobernador bonaerense con ArturoIllia), aquel muchacho que en la Universidad de La Plata militaba en unaizquierda que a Storani le parecía casi «nihilista». Para Alfonsín esasangre «radical y progresista» oculta ahora al técnico ortodoxo, capaz derecomendar la rebaja de salarios en plena campa-ña proselitista. Milagrosdel odio a Cavallo y de algunos mediadores como Horacio Jaunarena o AntonioBerhongaray.

Aestas conjeturas y versiones se les agregó una interpretación: se comenzó a ver-o a querer ver-en la presentación que realizará FIEL en el coloquio de IDEA(el viernes, por boca del economista Daniel Artana) una síntesis delprograma que llevaría adelante López Murphy si lo convierten en ministro deEconomía. Artana expondrá un modelo econométrico en el cual se calcula elefecto sobre el crecimiento que tendrían algunas de las reformas estructuralesque deberían llevarse a cabo en la Argentina. Este investigador de FIEL seapresuró anoche en desmentir ante este diario que lo suyo fuera un «planeconómico» y también aclaró que el trabajo le había sido encomendado por IDEAhace varios meses. Tal vez sean pruritos vanos de Artana, a quien todo elmundo escuchará este viernes como a «Juan el precursor», es decir, el queanticipa lo que vendrá a hacer López Murphy: de más está recordar que si existeun equipo económico hipotético para el ministro de Defensa, ese equipo estáreunido hoy en FIEL.

Esteconjunto de hechos, suposiciones y lecturas confluyeron en el clima que se hizomuy perceptible ayer en favor de que López Murphy acceda a la conducción de laeconomía. Un deseo que planteó públicamente Rudiger Dornbusch en sureciente paso por Buenos Aires (sobre el que De la Rúa todavía no encuentraconsuelo). Claro que el economista al que las versiones postulan parareemplazar a Machinea no agradece esas recomendaciones de su amigo Dorn-busch,a quien reprocha haber falseado su biografía: «Me quiso elogiar diciendo quesoy ex liceísta, paracaidista y que me arrojo al vacío desde los aviones. ¿Seimaginan ustedes si yo me tiro de un paracaídas con lo gordo que soy? Meestrello contra el piso», bromeó López Murphy durante los últimos días,aclarando a su colega del MIT delante de sus amigos.

 

 

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