El gobierno está a punto de acordar con 12 bancos el lanzamiento de un nuevo bono del Tesoro por cerca de 4.000 millones de dólares que se concretará gradualmente durante 2001. La intención del equipo económico es reemplazar a todos los vencimientos de cupones de intereses y amortizaciones de BOCON previsionales y de proveedores y las diferentes series de bonos del Tesoro ya en circulación por el nuevo papel cuyo plazo aún está por definirse. Hoy habrá una reunión decisiva en ese sentido con el secretario de Finanzas, Daniel Marx, de los doce bancos denominados Creadores de Mercado que se encargan de vender Letras y bonos del Tesoro en la plaza local. Ya fue acordado con los bancos que se renovarán los más de 5.000 millones de dólares de vencimientos de LETES en el 2001 a «tasas de mercado». Está incluido en la Carta Compromiso cerrada la semana pasada con esas doce entidades. Adicionalmente estaban en danza otros 4.000-5.000 millones destinados a cubrir las necesidades de financiamiento del país, que se canalizarían a través del nuevo bono del Tesoro arriba mencionado.
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Lo que está claro es que no se trata esto de una reestructuración de la deuda sino más bien de un nuevo compromiso de las entidades locales a que, previo a los vencimientos de BOCON y BONTE del año próximo, compren el nuevo papel del gobierno. La única duda: el plazo de esta nueva emisión, que podría ser a cinco años dentro de un BONTE 2006.
Paralelamente el equipo económico está recibiendo ofertas para repetir el lanzamiento de un título nuevo, estructurado bajo la forma de un fondo fiduciario, destinado a las AFJP y que sería lanzado en enero. En este caso, el monto sería superior a los 1.000 millones de dólares, el anterior fue poco más de 600 millones, aunque todo supeditado a los inminentes anuncios de la ayuda financiera internacional a la Argentina.
Más allá de los compromisos de la banca privada -hasta el español Emilio Botin se comunicó con el gobierno para intentar sumar su aporte al país-, los mercados internacionales de créditos siguen completamente cerrados para la Argentina. No es el caso de Brasil, país que ya empieza a estar sondeado por bancos norteamericanos y europeos para una nueva emisión de un título de deuda, que se haría realidad una vez que la Argentina anuncie el blindaje financiero.
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