2 de abril 2001 - 00:00

Negociarán ya un nuevo contrato de aeropuertos

El ministro de Infraestructura, Carlos Bastos, anunció oficialmente la renegociación del contrato de Aeropuertos Argentina 2000 (AA 2000), con el objetivo, según dijo, « de bajar las tasas aeroportuarias y ajustarlas a los estándares internacionales». Si bien la renegociación de este contrato era ya un hecho aceptado como inevitable dentro del gobierno, Bastos introdujo dos elementos clave de los que hasta ahora no se había hablado: cuestionó que el concesionario tenga fijadas inversiones obligatorias y priorizó la rebaja de las tasas aeroportuarias.

Este último aspecto también fue tema del ministro Cavallo en un reportaje de este fin de semana, cuando se le preguntó sobre la situación de Aerolíneas Argentinas. A esta empresa, dijo, «hay que facilitarle el aumento de la productividad, por ejemplo, las tasas aeroportuarias que surgieron del proceso de privatización de aeropuertos, son muy caras».

Reclamos

La concesión de los aeropuertos entró casi desde su inicio en un proceso conflictivo con permanentes reclamos al gobierno, debido, según se estima, a que en el momento de la licitación, el consorcio presidido por Eduardo Eurnekian e integrado también por la italiana SEA (Aeropuertos de Milán) y la norteamericana Ogden ofreció un canon demasiado alto - 171,1 millones de dólares anuales-que daba como resultado un negocio a pérdida por lo menos en los ocho o diez primeros años de la concesión.

AA 2000 apeló a distintos mecanismos para obtener rentabilidad, además de que las tasas aeroportuarias fueron modificadas en el momento de la adjudicación y se suman a las que se pagan a la Fuerza Aérea por mantener la seguridad aeroportuaria según las aerolíneas. La empresa aplicó una política de elevados precios para los alquileres que deben pagar las empresas de aviación, algunos de los cuales debieron luego ser revisados parcialmente y otros siguen en debate.

Por otra parte, a partir de presuntos incumplimientos del Estado con lo pactado en el contrato de concesión, AA 2000 acumuló una deuda por canones de 104,4 millones de dólares a lo que deben sumarse intereses. Los reclamos del concesionario por 200 millones de dólares fueron rechazados en marzo de 2000 por el ORSNA (Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos), decisión que fue objetada por la empresa ante el ex ministro Nicolás Gallo.

Este, desde su cargo en Infraestructura,llegó a reconocer en borradores que no llegaron a tener validez legal, reclamos por 107 millones, pero giró el expediente a la SIGEN que en enero de este año, sólo admitió una deuda del Estado por poco más de 18 millones de dólares.

Tras ese dictamen, AA 2000 volvió a presentarse en alzada ante la Jefatura de Gabinete, hasta que hace tres semanas, en la breve gestión de
Ricardo López Murphy, aunque aparentemente a instancias de otras áreas del gobierno se firmó un decreto constituyendo una comisión para estudiar «los conflictos aeroportuarios» y elaborar «una propuesta conciliatoria».

Para el concesionario, el decreto, aunque no lo decía, implicaba la renegociación del contrato. Pero la comisión no se integró por el desistimiento de uno de los tres integrantes,
Juan Octavio Gauna, y no queda claro ahora si finalmente se constituirá o el propio Bastos encarará la renegociación.

Si se siguen los pasos cumplidos en otras privatizaciones (Aguas Argentinas, trenes metropolitanos), el gobierno debe dictar ahora un nuevo decreto abriendo formalmente la renegociación del contrato y esbozando los parámetros con que se encararán las tratativas
.

Según Bastos, las deudas que se reclaman el Estado y el concesionario «formarán parte de la discusión». Pero, en apariencia, su planteo, va más allá:
dijo que el contrato «tiene falencias importantes», y que «figuran inversiones obligatorias que siempre llevan a discusiones en vez de resultados».

Según el contrato de concesión, AA 2000 debe cumplir inversiones por 565 millones de pesos en el primer trienio que vence en diciembre de este año.
Lo invertido está siendo auditado por la SIGEN, en virtud de un convenio celebrado con el organismo regulador. Según este último, a la fecha el concesionario habría cumplido con 40% de las inversiones previstas para los tres primeros años de la concesión.

De acuerdo con el contrato, AA 2000 debería depositar al 31 de diciembre próximo el monto correspondiente a las inversiones no cumplidas.
Pero todo indica que, antes de esa fecha, el contrato estará renegociado, incluyendo la revisión del canon y de la cláusula de ajuste del mismo, el criterio para realizar las inversiones, y la deuda pendiente con el Estado.

Por ahora no queda claro cómo resolverá Bastos que se cumplan las inversiones si éstas no son obligatorias. En el caso de las privatizaciones que él concretó en la década del '90, como las eléctricas, se dejó la cuestión en manos de los privados, en el caso de las centrales generadoras y el transporte, y se fijaron parámetros de calidad para las distribuidoras. En este último caso, se penaliza por cantidad y duración de cortes de suministro, pero no se pide un monto fijo de inversión.

El esquema parece difícil de extrapolar en principio a los aeropuertos, sobre todo cuando se trata de un conjunto heterogéneo, en el que Ezeiza y Aeroparque absorben más de 80% del tráfico. El ministro además corre el riesgo de que le pase lo mismo que en el transporte eléctrico: a falta de obligaciones y de incentivos económicos para invertir, el sector quedó desfinanciado y hoy tiene graves carencias
.

En forma paralela a la renegociación del contrato, seguirá trabajando otra comisión formada con anterioridad para tratar una conciliación entre AA 2000 y el grupo Exxel por las concesiones de los free shops y los depósitos fiscales.

De todas formas, se cree que Bastos terminará unificando todos los temas y que se le dará rapidez a la renegociación, para que bajen las tasas aeroportuarias y para que en julio no vuelva a repetirse el forcejeo para que AA 2000 pague la cuota semestral del canon.

En las tratativas de acercamiento, se estima que tendrá un rol clave
Guillermo Francos, uno de los hombres de máxima confianza de Cavallo y a la vez director de AA 2000.

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