5 de septiembre 2008 - 00:00

Ningún cambio que explicara la baja

Ningún cambio que explicara la baja
Las cosas valen lo que la gente paga por ellas, no lo que le gustaría pagar o recibir. Un ejemplo lo tenemos con el precio del petróleo, que ayer se derrumbó a u$s 107,89 por barril, anotándose cinco sesiones consecutivas en baja a pesar de la caída de inventarios disponibles y de las amenazas de la OPEC -el martes anunciarían desde Viena una serie de medidas para apuntalar el precio del crudo-. Otro ejemplo es el dólar, que ganó 0,7% ante las principales monedas, desbarrancando el euro a u$s 1.432 -mínimo desde el 25/10/87-, luego que el presidente del BCE se puso más severo con los bancos y anunció que la economía del viejo continente podría crecer 0,6% este año (1,8% el que viene). Por último, tenemos las acciones. Por alguna razón, el mercado decidió ayer que las acciones debían valer alrededor de 3% menos (los 4 grandes índices cayeron casi lo mismo), deprimiendo el Dow a 11.188,23 puntos. Para ser sinceros, no podemos decir que fuera por una mala noticia lo que disparó la baja. El índice ISM evidenció que el sector servicios tuvo una mejora en agosto, así como la productividad de los trabajadores.

La suba de Toll Bros. sugiere que en el sector inmobiliario no todo es negro (su CEO ya ve algunas señales de estabilización), y en el mundo de las grandes tiendas hubo quienes demostraron que saben aprovechar el actual escenario (Wal-Mart). Si bien los pedidos de seguro de desempleo reflejaron una economía que sigue a la retranca (atención hoy con los números del desempleo en agosto), también hablaron de menores presiones inflacionarias.

Tal vez lo más negativo fueron las palabras de Bill Gross quien -recién a la tarde-realimentó el pesimismo en el sector hipotecario, desplomando aún más al mundillo financiero que ya venía retrocediendo "fuerte" (cerró con una baja de casi 5 por ciento; AIG, Bank of America y Citi encabezaron el desplome del Dow), reavivando la compra de treasuries (la tasa retrocedió a 3,634 por ciento). ¿Minimizamos la baja? No. Pero tampoco la maximizamos. Estamos en un proceso -complejo-que sigue sin resolverse y con demasiadas incógnitas.

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