28 de julio 2005 - 00:00

No expliquemos lo que es inexplicable

No expliquemos lo que es inexplicable
Casi podríamos hablar de dos mercados diferentes: uno sin una clara definición hasta la una y media de la tarde, y otro de ahí al cierre, de clara tendencia alcista. El primero no dejó de sorprender un poco, ya que los buenos balances que habían presentado tras el cierre del martes Amazon, Sun y Boeing aunados a los que se difundieron durante al mañana (de 38 integrantes del S&P 500, 29 superaron las previsiones de ganancias) junto con el sorprendente salto en las órdenes de bienes durables hacían prever algo así como un golpe de optimismo entre los inversores. Lo curioso es que esto no sólo no se dio, sino tampoco cuando más tarde se supo que el número en la venta de casas nuevas marcaba un récord histórico y el precio del petróleo caía por debajo de los valores del lunes (abrió en suba, pero al conocerse que la existencia de inventarios era mejor que la esperada cayó a u$s 58,95 por barril). Es cierto que la tasa a 10 años trepaba para ese entonces a 4,25% y podía suponerse como un elemento negativo, pero esto había que verlo en el contexto de lo que parecía ser una economía creciendo más de lo esperado y una colocación sin demasiado interés (tomador) de treasuries a 2 años. Hay quien dice que el cambio de humor se dio al difundirse el Beige Book, pero esto no toma en cuenta que el libro recién se dio a conocer a las dos de la tarde y que no hizo sino ratificar lo que se sabía desde temprano: que la economía está creciendo. Al sonar la campana, el Dow quedaba en 10.637,09 puntos, una mejora de 0,54%, en tanto el NASDAQ trepaba 0,47%. En ruedas como la de ayer, lo mejor es no explicar lo inexplicable.

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