No habrá default
El FMI ya reconoce el cambio en la posición argentina frente a los acreedores. Su vocero aseguró que la segunda revisión de las metas que comienza la misión del organismo desde el lunes tiene un camino «bastante claro». James Wolfensohn del Banco Mundial comprometió una rápida aprobación del directorio para destrabar un paquete de u$s 5.000 millones una vez que el Fondo haya dado su visto bueno. Es la respuesta de los organismos ante señales y discursos más moderados del gobierno. También ayudó la elección del sindicato de bancos para la reestructuración de la deuda (más allá de las polémicas por designaciones de entidades). Lo toman como un gesto de «buena fe» del equipo económico para avanzar con el proceso. Esas entidades piden al gobierno un menú más amplio para ofrecer a acreedores como bonos para cancelar intereses caídos. Roberto Lavagna sólo exige que no desdibujen la imagen de dureza de Néstor Kirchner. Thomas Dawson igual advirtió que la cancelación del vencimiento de u$s 3.100 millones «es independiente» de lo que suceda con la revisión. Es una respuesta a la posición que venía manteniendo Kirchner de no pagar salvo que se conozca el visto bueno del organismo respecto de la aprobación de las metas. Todo indica que se produjo un importante acercamiento entre las partes en las últimas horas, con lo cual no se caerá el acuerdo vigente y la Argentina zafará de entrar en default con los organismos multilaterales. En Buenos Aires Kirchner culpó a Guillermo Nielsen por la demora en la negociación de la deuda en una reunión ayer con Roberto Lavagna. El ala política del gobierno habla de un nuevo interlocutor con acreedores y un idioma distinto en las conversaciones.
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Pero si bien el horizonte parece algo más despejado para la próxima revisión del staff del Fondo, tanto el G-7 como los organismos multilaterales continúan reclamando a la Argentina una propuesta seria para la reestructuración de la deuda, no aceptándose como válida la quita nominal de 75%. Esto se pondrá en juego no ahora sino en la tercera revisión prevista más cerca de mitad de año. Para ese momento Economía deberá tener definida la propuesta para la reestructuración de la deuda en default. Además, también deberá discutirse el nivel de superávit que compromete el país para 2005 y 2006.
Más allá de la expectativa favorable de la próxima misión, Dawson se preocupó por aclarar que la eventual aprobación de metas es independiente del pago de u$s 3.100 millones que debe saldar la Argentina. «El Fondo no puede aprobar un préstamo si hay alguna obligación pendiente.»
El funcionario del Fondo estimó que la delegación permanecerá en el país durante dos semanas y luego necesitaría otros siete días para revisar las conclusiones antes del tratamiento en el directorio. Si no hay contratiempos, la primera semana de marzo debería quedar concluido el análisis por parte del staff.
En los últimos días, el presidente de la Nación, Néstor Kirchner, volvió a advertir que el gobierno no saldará el vencimiento con el organismo hasta no recibir el visto bueno desde Washington sobre la aprobación de la próxima revisión. «Una vez que nos avisen que las metas revisadas se envían al directorio no habría ningún problema. Pero si no tenemos ese aviso, evidentemente no se utilizarán las reservas», había explicado.




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