El Banco Central emitió un comunicado ayer en el que confirmó la demanda de dos fondos buitre contra el país y los u$s 105 millones inmovilizados en la Reserva Federal de Nueva York. De todas maneras, ya se descuenta que la Corte de Apelaciones confirmaría el primer fallo a favor del país. Hasta propios abogados de bonistas ven con escasa probabilidad una sentencia contra la Argentina, que recién podrá conocerse a fines de febrero o en marzo. La justificación pasa porque no son embargables las reservas de los bancos centrales. Y estaría claro que esos u$s 105 millones inmovilizados en la Reserva Federal de Nueva York eran del Banco Central. El caso igualmente sirve para mostrar la amenaza latente que existe sobre los activos de la Argentina en el exterior. Siempre los fondos buitre buscarán un resquicio legal para intentar recuperar los títulos públicos que poseen en default. Es en Estados Unidos, pero también en otros países como Alemania, donde quienes no aceptaron ingresar al canje de la deuda se muestran más activos en sus reclamos contra la Argentina.
El Banco Central confirmó que los dos fondos buitre EM Limited (de la familia Dart) y NML Capital (Elliot Fund) trabaron un embargo por u$s 105 millones a las reservas internacionales del país. Aún siguen indisponibles a la espera de lo que resuelva la Corte de Apelaciones, lo que podría demorar varias semanas más. De todas formas, según aseguraron telefónicamente fuentes tanto de los litigantes como la defensa argentina desde Nueva York a Ambito Financiero, son escasas, prácticamente nulas las chances de que se revea la decisión de primera instancia.
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El embargo de los fondos buitre fue efectuado el 30 de diciembre, cuatro días antes de que la Argentina cancele la deuda total con el FMI. El argumento que utilizaron en la presentación judicial fue que esos u$s 105 millones no eran reservas del BCRA sino que eran del gobierno y para un asunto comercial como era el de cancelar una deuda. Ese mismo viernes 30, conocida la noticia en el Banco Central, se informó la situación a Néstor Kirchner e inmediatamente se dispuso el viaje por la noche del equipo de abogados de la entidad. El Presidente dispuso un trato «estrictamente confidencial» para la cuestión y como secreto de Estado. La razón: su difusión podría alertar al resto de los bonistas a que en definitiva bloquearan los u$s 9.500 millones que se iban a girar al FMI el 3 de enero. El embargo de los fondos buitre incluso era ignorado por los miembros del directorio del BCRA. Sólo su titular, Martín Redrado, y los técnicos que habían viajado a Nueva York estaba al tanto. Tampoco en el Ministerio de Economía fueron informados de la situación.
En los primeros negocios en Londres de los títulos locales, a las 5 de la mañana hora argentina, las cotizaciones mostraron retrocesos de 2% tras conocer la información de este diario a través de www. ambitoweb.com. Posteriormente mejoraron los precios a medida que salían datos alentadores de Wall Street y que también se viera ese retroceso como oportunidad de compra. Un correo electrónico del economista Guillermo Mondino, de Lehman Brothers, recomendaba «no vender» y descontaba también un fallo favorable de segunda instancia.
Recién a través de un comunicado difundido a las 17 de ayer el Banco Central confirmó la situación planteada.
Curiosamente titularon la noticia como «Fallo a favor del BCRA», en relación con lo sucedido en primera instancia el jueves 12 de enero, y mencionando en los párrafos siguientes que resta conocer la decisión de la Corte de Apelaciones. Técnicamente no se trata de un embargo, ya que el Central está obligado a mantener ese saldo mínimo en la Reserva Federal de Nueva York equivalente a 95% de los fondos ingresados sobre fines de año. Pero no puede disponer libremente de los fondos, lo que es similar a un embargo.
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