Con una alta dosis de diplomacia (y mucho esfuerzo), el flamante presidente de la asociación que agrupa a las automotrices, Fernando Fraguío, respondió ayer a una andanada de preguntas sobre la perspectiva de los precios de los 0 km en los próximos meses, tras el virtual congelamiento que dispuso el gobierno.
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«El sector automotor no será un factor de presión inflacionaria», comenzó el titular de ADEFA como dando una señal de que las terminales se mantendrán encuadradas dentro del reclamo oficial para evitar cualquier conflicto.
El problema es que la situación de cada empresa es diferente y, en off, muchas hacen trascender que por el aumento de los costos los márgenes de rentabilidad están desapareciendo.
Desde la Secretaría de Comercio que conduce Guillermo Moreno se pidió a las terminales, a mediados de año, que frenaran las subas. El pedido fue en algunos casos de manera amable y, en otros, con tono un tanto imperativo.
Si bien las empresa accedieron a mantenerse en esa línea hasta fin de año, ahora comenzó la puja para comenzar con retoques de las listas de precios. Desde los despachos oficiales se redobló la apuesta y se hizo saber que verían con buenos ojos mantener el congelamiento hasta finales de 2007, aunque se está estudiando un sistema de «bandas» como solución.
El titular de Fiat, Cristiano Rattazzi, alertó esta semana que no se pueden mantener los valores durante todo el año que viene, encabezando la posición más dura entre las empresas.
Fraguío ayer prefirió dejar de lado el enfrentamiento y destacó que los consumidores tampoco están preparados para convalidar las subas.
«El mercado no está dispuesto a absorber un incremento en los valores de los cero kilómetro», explicó, y agregó que «los precios deben mantenerse en niveles lo más razonables posible».
En tal sentido, consideró que «no podemos decir que tenemos 20 por ciento retrasados los precios».
«No somos santos ni carmelitas descalzas, pero somos responsables y racionales», sostuvo el empresario, y añadió que «el que se pase de rosca con los precios perderá mercado».
Lo cierto es que cumplir con el deseo oficial de un 2007 «congelado» difícilmente pueda ser respetado por las empresas, sin debilitar su negocio ni repensar inversiones, por lo que un futuro conflictivo entre automotrices y gobierno -si no se encuentra una alternativa a tiempo- parece inevitable.