Vilma Ibarra -hermana del actual jefe administrativo de la Ciudad, el frepasista Aníbal Ibarra- propuso a la Legislatura de Buenos Aires un impuestazo cargado de ideología marxista porque expresa que la Capital Federal debe « sancionar las conductas carentes de solidaridad que son la base de todo país republicano».(?) Según la legisladora, determinadas actividades como bancos, entidades financieras en general, compañías de capitalización y ahorro, compañías de seguros de retiro o prestar dinero contra hipotecas o garantías, comprar o vender divisas, actuar como agente de Bolsa, intermediación en operaciones con acciones, títulos, venta mayorista de tabaco, cigarrillos y toda actividad que se ejerza percibiendo comisiones -la actividad inmobiliaria, por ejemplo-deben pasar a una alícuota de 5,5% de Ingresos Brutos, 10% de aumento, porque «han experimentado -dice la legisladora-una ostensible mejoría en los últimos 10 años ... y no trajo aparejado un aumento en la cantidad de puestos de trabajo generados por el sector».
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En este concepto «ganar o mejorar» con la actividad empresaria o profesional no es «solidario» y el Estado debe inter-venir, algo no concebible en países de Occidente. Presupone que las empresas o comercios, o profesiones se ejercen para perder y quebrar porque si ganan «no son solidarios». Ridículo.
Además, si ganó porque invirtió dinero para adquirir nueva tecnología (que genera puestos de trabajo en los fabricantes de esas maquinarias) para adquirir eficiencia, y así ahorró mano de obra, permitiendo vender sus productos a menores precios para favorecer al consumidor, tampoco interesa a la legisladora que, en realidad, en sus fundamentos, busca atacar el sistema capitalista y la libre empresa.
Por si faltara poco, el proyecto -que sería tratado en la Legislatura, ex Concejo Deliberante-también aplica la elevada tasa a «papeles emitidos o que se emitan en el futuro por la Nación Argentina» y castiga también las «comisiones de publicidad» con lo cual afectaría a los medios de prensa, con una tasa en la Capital Federal superior a la que rige en el resto del país. Los papeles que emite la nación han dado pérdida a los inversores y comprarlos es un acto de confianza. Ahora se quiere encarecer toda operatoria a quien adquiera títulos argentinos, con lo que alentará a que el dinero emigre en busca de otros bonos en el exterior.
Ingresos Brutos, en su escala máxima actualmente, se busca elevarlo a 5,5%. Es un impuesto regresivo que siempre se ha buscado eliminar. Castiga cada factura sin que se pueda deducir su costo como aporte previsional, materias primas, gastos, etc. Por ejemplo, uno fabrica y vende a un mayorista su producto y paga Ingresos Brutos. Cuando ese mayorista revende el mismo a un comercio vuelve a pagar el tributo y cuando este producto es vendido al consumidor final por tercera vez se paga Ingresos Brutos.
La medida tiende a salvar el despilfarro de la actual administración municipal que tuvo una caída de recaudación de 18% en octubre último con relación al mismo mes del año anterior.
El municipio porteño tiene el tercer presupuesto del país (luego del nacional y el de la provincia de Buenos Aires) por lo cual no cobra coparticipación. La última encuesta dio que sólo 18% de los porteños aprueba la actual gestión de Aníbal Ibarra sobre todo porque no se ha emprendido ninguna obra nueva importante, ni mantenido la Ciudad y sí se ha aumentado considerablemente el número de personal contratado, según lista publicada a comienzos de este año con sueldos de hasta $ 6.000 (lo que gana el jefe del Gabinete nacional, Chrystian Colombo) contra un sueldo promedio de los trabajadores municipales de $ 650. (Por ley de la Ciudad deben ser explicitados los contratados.)
Se levantan más voces de crítica porque las mismas actividades que aquí se quieren sancionar con una alícuota de 5,5% en la provincia de Buenos Aires pagan apenas 2,5%. Las entidades financieras que se enteraron de este proyecto --ocul-tado a la opinión pública aunque podría ser sancionado esta semana-comenzaron a analizar el traslado de su contabilidad al Gran Buenos Aires y dejar las sedes en Buenos Aires con carácter de sucursales.
Poco serio el municipio porteño porque, además, tal recargo irá en gran parte al público. Ibarra en este momento está gastando en créditos a los habitantes del ex Padelai (Patronato de la Infancia) para que se vayan de allí. Para ese fin a cada familia que vive en ese edificio se le entregan préstamos de entre 21.000 y 30.000 dólares a 180 meses de plazo a 0% de interés -o sea ninguno- con cuotas de $ 127 mensuales que, además, nadie piensa que el Estado recuperará.
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