Vicente Fox propuso ayer a Néstor Kirchner que México y la Argentina concreten una zona de libre comercio, que debería comenzar a regir entre octubre y diciembre de 2004. Si la negociación se completa con éxito, las exportaciones nacionales a ese país pasarían de los actuales 1.000 millones de dólares a más de 3.000 millones. Al acceder a un mercado de más de 100 millones de habitantes, la Argentina contaría con el segundo acuerdo comercial en importancia después del Mercosur, además de abrir una puerta al NAFTA (bloque que México comparte con EE.UU. y Canadá). Ambos presidentes decidieron que las cancillerías den nuevo impulso a las negociaciones, que ya habían comenzado pero estaban demoradas. A fines de noviembre o principios de diciembre, Kirchner podría viajar a ese país para firmar el acta que oficialice el cronograma del acuerdo. Este sería un tema sin costados negativos. Sin embargo, tiene uno: Brasil no ve con buenos ojos que la Argentina negocie unilateralmente un acuerdo de este tipo por fuera del Mercosur. Ayer, Luiz Inácio Lula Da Silva deslizó el tema en el encuentro que tuvo con el presidente argentino. Sin embargo, la reunión no daba para desacuerdos: la idea era despejar las versiones de una tensión entre ambos -para lo que el brasileño elogió calurosamente el acuerdo con el FMI-y despejar el panorama para la visita que Lula hará al país desde el 16 de octubre. En tanto, Kirchner se preparaba para hablar hoy ante la Asamblea General de la ONU, donde -una obviedadvolverá a quejarse por las políticas pasadas del Fondo. En tanto, su esposa, Cristina Kirchner, viajará de Nueva York a Washington para entrevistarse con Hillary Clinton.
Néstor Kirchner y su esposa, ayer con el presidente de México, Vicente Fox.
Vicente Fox le propuso ayer formalmente a Néstor Kirchner la firma de un acuerdo de libre comercio entre la Argentina y México, que podría concretarse antes de diciembre de 2004. Mientras tanto, los dos países comenzarían por definir un primer tratado de apertura comercial que podría, incluso, cerrarse para fines de octubre o de noviembre; cuando el argentino viaje hasta México DF en su primera visita oficial a ese país. Para la Argentina la definición de este esquema de apertura comercial significaría la posibilidad, y según los datos que maneja el Ministerio de Relaciones Exteriores de Rafael Bielsa y que surgen de la Secretaría de Relaciones Económicas Internacionales de Martín Redrado, de incrementar en el corto plazo las exportaciones hacia México de los aproximadamente 1.000 millones de dólares que se estiman para 2003 a más de u$s 3.000 millones en menos de dos años.
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La propuesta de Fox fue hecha ayer al mediodía durante el almuerzo que el mexicano ofreció a Kirchner en el Hotel Milenium donde se hospeda el primero y en una reunión que comenzó con abrazos cruzados entre los jefes de Estado. El local felicitaba al argentino por el acuerdo con el FMI, mientras Kirchner le recordaba a Fox que junto con el chileno Ricardo Lagos fueron los primeros que lo apoyaron cuando antes de llegar a buen término con el Fondo la Argentina entró por 48 horas en default con el organismo financiero.
En el Millenium estuvieron presentes también Cristina Fernández y la esposa de Fox y los dos cancilleres, Bielsa y el mexicano Luis Derbez. Según voceros del encuentro, en varios momentos los dos presidentes separaron los platos de la mesa y avanzaron papel y lápiz en mano en cuestiones comerciales, dibujando números y porcentajes de productos y aranceles que podrían bajar para avanzar en la integración comercial bilateral. Según Fox, actualmente 80% del comercio internacional de su país va al NAFTA, y 20% al resto del mundo. La idea del mexicano, según dijo en la mesa del Millenium, es que el porcentaje baje a 75/ 25%; por el aumento en el comercio con la Argentina y eventualmente con Brasil.
El avance en una mayor apertura comercial entre la Argentina y México parece un hecho. Sin embargo, hay una importante traba: Brasil dejó en claro en abril de este año que no ve con ojos 100% positivos el avance comercial entre la Argentina y México, y que en todo caso se debería negociar entre los tres países. De todas maneras, Brasil no puede hacer nada para impedir que la Argentina acuerdo con México un tratado de libre comercio, ya que el Mercosur avaló esta posibilidad el 5 de julio de 2002 cuando los jefes de Estado del bloque se reunieron en Buenos Aires. En esos días la Argentina se debatía en su peor crisis económica y Fernando Henrique Cardoso aceptó la propuesta como una forma de ayudar al país.
•Desgravaciones por etapas
El acuerdo tendría cuatro etapas de desgravación arancelaria. Un primer grupo de productos no tendría aranceles de manera inmediata. La Argentina quiere incluir en ese lote a los textiles, madera, muebles, alimentos procesados, químicos y petroquímica, etileno, cueros y calzados. En los otros tres grupos, dentro de un proceso que no debería superar diciembre de 2005, se liberaría el comercio bilateral de frutas y verduras, carnes, cosméticos, neumáticos, autopartes y los alimentos tanto primarios como elaborados en general.
Una mención aparte merecen en la negociación dos capítulos en los cuales México (por imposición de Estados Unidos para firmar el NAFTA que también integra Canadá) tiene especial nivel de protección alta: el software y los contenidos audiovisuales. En los dos mercados, México tiene leyes de protección de la propiedad intelectual de alto grado, acorde con la legislación vigente en EE.UU. y Canadá. La Argentina por su parte es uno de los países, junto con Brasil y Venezuela, más criticado por los miembros del NAFTA por su falta de protección en ambos mercados, situación que además se habría agravado a los ojos de Estados Unidos luego de la devaluación y la salida de la convertibilidad de fines de 2001. Lo que se espera, por lo menos desde la Argentina, es que estos dos temas queden momentáneamente fuera de las negociaciones primarias que se mantienen con el gobierno de Vicente Fox. La base de la nueva relación comercial a la que arribaron la Argentina y México son los buenos resultados que según la Cancillería se lograron con el acuerdo automotor que comenzó a regir en 2002. Por ese tratado la Argentina aumentó el cupo de unidades permitidas para enviar a México de 18.000 a 50.000 sin aranceles aduaneros; mientras que desde el año 2006 entre ambos países habrá libre comercio automotor. Según analistas de este sector, este acuerdo resultó clave para la supervivencia de por lo menos dos terminales argentinas durante la crisis de 2002, cuando en el país se batieron récords de caída en la producción automotriz.
Según el Ministerio de Relaciones Exteriores local, este tratado de comercio de automóviles resultó una prueba de ensayo positiva. En el entusiasmo oficial incluso se comparó a este acuerdo con el automotor que rigió durante los primeros años de la década pasada dentro del Mercosur, que llevaron a la mayor profundización del bloque y a la radicación de varias terminales en el país con la proyección de exportar hacia Brasil sin aranceles (decisión que por otro lado muchas empresas del rubro hoy lamentan).
Si las negociaciones con México terminan bien, el área del NAFTA se convertiría en el segundo destino para las exportaciones de la Argentina luego del Mercosur; superando a China y la Unión Europea (UE). Puntualmente para el caso de México, dentro de la Secretaría que conduce Redrado se calcula que de los algo más de 1.000 millones de dólares que se exportarían hacia ese mercado este año (fundamentalmente por los efectos del acuerdo automotor), se podría pasar a algo más de 3.000 millones de dólares hacia 2005. El cálculo parte de un análisis histórico. Durante los '80, la Argentina representaba 1% de las exportaciones hacia México; mientras que actualmente el porcentaje es de 0,3 con un nivel de u$s 1.000 millones. Volver a 1% implicaría envíos por más de 3.000 millones de dólares.
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