2 de octubre 2003 - 00:00

ONU: Latinoamérica sufrió una inquietante desindustrialización

Los países de América Latina han sufrido en general un inquietante proceso de desindustrialización en el último decenio, según el último informe sobre el comercio y el desarrollo de UNCTAD, correspondiente a 2003, publicado hoy en Ginebra.

El documento, elaborado por la Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD), compara desfavorablemente lo ocurrido en esa región con el rápido proceso de industrialización de las economías del Este de Asia.

"El estancamiento y declive del sector industrial ha sido la norma tanto en América Latina como en Africa, regiones la mayoría de cuyos países han experimentado una caída gradual del porcentaje tanto de las inversiones como del valor añadido industrial en el PIB en una situación marcada por un crecimiento lento y errático", señala.

El proceso de desindustrialización "se interpreta a veces como un cambio favorable hacia un patrón de desarrollo más acorde con las dotaciones de recursos y las ventajas comparativas de las economías nacionales, tras un proceso de industrialización excesiva y derrochadora que se vivió con la estrategia latinoamericana de sustitución de importaciones", explica el informe.

Esa interpretación, agrega, podría ser válida para China, donde la disminución del peso de la industria en la economía se ha visto acompañada de una notable aceleración de la inversión y el crecimiento, pero no es lo que ocurrió en los países latinoamericanos si se exceptúa Chile.

En las naciones que se han industrializado con éxito, el aumento de la parte porcentual tanto de la inversión como del valor añadido industrial en el PIB ha estado también asociado al incremento del porcentaje de las exportaciones de manufacturas tanto en las exportaciones totales como en el Producto Interior Bruto.

En las economías en las que aumentó la participación en las redes internacionales que producen manufacturas como artículos electrónicos, automóviles, textiles y prendas de vestir, las exportaciones de manufacturas crecieron muy por encima del valor añadido industrial debido al alto contenido de insumos importados para esos productos.

Por el contrario, en las economías cuya industrialización se quedó rezagada, la disminución de la parte porcentual de la inversión y del valor añadido industrial en el PIB coincidió normalmente con el estancamiento o la caída de la participación de las manufacturas en las exportaciones totales.

Eso es lo que ocurrió, señala el texto, en la mayoría de los países latinoamericanos aunque en México, al igual que en China, la parte porcentual de las exportaciones de manufacturas en el PIB aumentó durante los años 90 en relación con el decenio anterior.

Ello se debió a la mayor integración de la economía mexicana en las redes internacionales de producción mientras que disminuyó la parte porcentual del valor añadido industrial en el PIB.

Con todo, al contrario de lo ocurrido en China, el crecimiento del PIB mexicano ha sido bajo: la tasa media anual de crecimiento del PIB por habitante apenas superó el promedio latinoamericano.

Un examen más detallado de la estructura industrial de la economía mexicana muestra que en algunos sectores como el de las prendas de vestir las exportaciones crecieron rápidamente mientras que disminuyó el valor añadido interno.

En cambio, en otros, que no están integrados en redes internacionales de producción, el crecimiento del valor añadido fue vigoroso y el de las exportaciones fue en cambio inferior a la media.

En consecuencia, señala el estudio, a pesar de varios años de reformas económicas, del acceso privilegiado al mercado de EEUU y de la masiva llegada de inversiones extranjeras, la economía mexicana no ha logrado un proceso dinámico de industrialización y crecimiento económico.

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