Opinión: subte PRO, una política antidistributiva

Economía

Por Carolina Aloia (Economía del bicentenario).-

A principios de enero de 2012, cuando en un gesto de aparente valentía, Mauricio Macri aceptaba el traspaso de los subterráneos de la Ciudad, su primera decisión fue incrementar la tarifa en un 127%, la cual pasó de valer $ 1,10 a $ 2,50. La segunda decisión respecto del subte fue más contundente: se arrepintió del convenio que había firmado y rechazó el traspaso.

Finalmente, la Legislatura porteña aprobó la transferencia del subte que comenzaría a regir desde las primeras horas de 2013. Esta vez, la primera decisión de Macri no fue incrementar la tarifa, sino cerrar por dos meses la Línea A, sin ofrecer ningún medio alternativo a sus usuarios.

Una vez efectuado el traspaso, nuevamente Macri anunció un aumento de tarifa. En esta oportunidad, el costo del viaje aumentará un 40%, pasando de $ 2,50 a $ 3,50. De esta manera, desde enero de 2012 el Subte tendrá un aumento del 318%.

El transporte es uno de los componentes centrales del gasto de los hogares, por lo que desde el año 2003 la estrategia del Gobierno nacional para el transporte del área metropolitana fue subsidiar el valor del pasaje. A partir de esta estrategia y junto con un aumento sostenido del ingreso de los hogares, se logró que la incidencia del transporte en el gasto de los hogares fuera decreciendo sostenidamente.

En contraparte a esta situación, en apenas un año de gestión del servicio de subterráneos el PRO echo por tierra (valga la metáfora) buena parte de todo este proceso. La decisión adoptada por el Jefe de Gobierno porteño de aumentar el boleto de subte de $ 2,50 a $ 3,50 ha puesto en evidencia, una vez más, cuál es su visión de Ciudad y para que sectores gobierna.

Esta medida no sólo afectará al bolsillo de los millones de ciudadanos que utilizan el servicio, sino que también generará que miles de personas emigren al colectivo porque no podrán afrontar el costo del nuevo valor del pasaje, complejizando aún más la situación del transporte terrestre. El argumento esgrimido por el PRO es que el aumento de tarifa es necesario porque la que está vigente genera déficit que debe ser subsidiado, lo que es una verdad de Perogrullo.

La discusión real (que esconde la banalidad del argumento PRO) es como se financia ese déficit. El déficit podría financiarse de múltiples maneras, sin embargo la estrategia adoptada fue: "que lo use quien lo pueda pagar". Ello desnuda la visión de la actual gestión de la CABA, que no concibe la tarifa del transporte público como un mecanismo de redistribución del ingreso, sino como un servicio al que acceden quienes pueden costearlo.

El problema es que el Subte es un servicio imprescindible que utilizan millones de trabajadores, y que muchas veces no tiene sustitutos adecuados, por lo cual es inevitable que cualquier variación en la tarifa afecte el poder adquisitivo de quienes viven y trabajan en la cuidad.

Impacto del aumento de la tarifa en la demanda

Según un estudio de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT), el aumento de la tarifa implementada en el 2012 mostró una caída en la demanda total del servicio en el año 2012 del 24%, que en cantidades significó una pérdida de más de 74 millones de pasajeros pagos.

Este descenso en los usuarios del subte durante 2012 marcó un quiebre significativo, dado que en el período 2003 - 2011 la cantidad de pasajeros creció ininterrumpidamente, en torno al 4% promedio anual, alcanzando el pico en el año 2011. De esta manera a partir de la política tarifaria del macrismo se contrajo en sólo un año la cantidad de pasajeros a los niveles del año 2003.

Dada esta situación es de esperar que el nuevo aumento del 40% provoqué una nueva caída en la demanda de pasajeros y que más ciudadanos opten por viajar en colectivo, que sí está subsidiado por el Gobierno nacional.

Impacto del aumento de la tarifa de subte y colectivo en los ingresos de los consumidores

A continuación se realiza un sencillo cálculo que muestra el impacto que han tenido las distintas tarifas de colectivo y subte en los ingresos de los hogares. Para ello se partió de un supuesto de que cada miembro del hogar utiliza dos servicios diarios de transporte por cada día hábil del mes, así se supuso que mensualmente cada persona utiliza 44 servicios. Para la comparación se consideraron dos posibilidades: a) que la totalidad de los viajes se realicen en subte; b) que los mismos se realicen en colectivos.

Ello se lo constato con los ingresos promedios de los hogares de la Ciudad de Buenos Aires que surgen de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) publicada por el Indec. Este sencillo calculo muestra como mientras la política de transporte estuvo a cargo del gobierno nacional, el peso del transporte en el gasto de los hogares descendió sostenidamente.

En el caso del colectivo el gasto en transporte pasó del ser del 5,3% del total del gasto de los hogares en 2003 a ser el 2% en 2013.

Por su parte mientras la gestión del Subte estuvo a cargo del Gobierno nacional el peso del gasto en el Subte pasó de representar del 4,7% en 2003 al 1,7% en 2011. En tanto que desde que el Gobierno de la Ciudad se hizo cargo de la gestión del mismo, la estrategia de la tarifas implicó que el gasto en transporte aumentara hasta representar el 4,1% del total de los ingresos de los hogares

Si en vez de incrementar en un 40% la tarifa del subte (de $ 2,50 a $ 3,50) se hubiera optado por subsidiarlo, la ciudad debería haber destinado aproximadamente 236 millones de pesos al año. Este monto representa el 0,56% del presupuesto de la Ciudad.

Teniendo en cuenta que desde la gestión macrista el presupuesto de la CABA subió de $ 9.000 millones en 2007 a $ 40.000 millones en 2012, la falsa discusión planteada desde el macrismo sobre la escasez de recursos para gestionar el subte se cae por su propio peso. En cambio deja muy en claro quiénes son los perdedores que elige el Gobierno de la Ciudad cuando define sus políticas públicas.

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