Julio fue un mes en donde los mejores rendimientos se los llevaron los inversores más conservadores, ya que tanto el dólar como el oro lideraron las ganancias. Ambos registraron modestas variaciones positivas, pero resultaron suficientes en el marco de un período en el que cayeron al unísono bonos, acciones y tasas de plazo fijo.
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La divisa estadounidense salvó el mes en las últimas cinco ruedas, en las cuales trepó 15 centavos para cerrar julio a $ 2,94, con un alza de 4,25%. Por detrás del incremento en el dólar operaron tanto razones de retracción de oferta (menor liquidación de los exportadores) como aumento de demanda de los privados (básicamente grandes empresas y bancos).
El caso del oro fue diametralmente opuesto, ya que su mayor ascenso se verificó en la primera mitad del mes, de la mano de ambiguos datos sobre la salud de la economía estadounidense y las tensiones que subsisten en Irak tras la guerra. El metal redondeó un mes en el que la onza troy subió 2,48%, en dólares. De todas formas, ayer cayó 0,56% luego que se dio a conocer un incremento mayor al esperado en el PBI estadounidense durante el segundo trimestre del año.
De aquí en más predominan los números en rojo: el índice Merval cerró el mes con una caída de 1,34%, pero si esta variación se toma en dólares la pérdida se profundiza hasta 4% dada la depreciación del peso. Lo peor pasó por acciones como las de Molinos y Comercial del Plata, que cedieron 11,20% y 7,80%, respectivamente. Tan sólo un puñado de papeles lograron escapar a las bajas, entre ellos Indupa (+5,20%), Tenaris (+3,50%).
Tampoco los bonos fueron un refugio redituable para los ahorristas. Títulos como el Global 2031 cayeron 16,61% durante el mes, sólo superado por el BOCON PRE5 que se hundió casi 24%. Luego de una primera mitad del año con fuertes alzas, los bonos detuvieron en incluso revirtieron durante el mes pasado las subas. En la primera mitad del mes se movieron poco, dado que predominó la idea de que habían alcanzado un precio de equilibrio considerando una eventual reestructuración de la deuda con quita de 70%. Pero en las últimas dos semanas iniciaron un claro recorrido descendente de la mano de dos factores simultáneos: la confirmación de que la presentación de la propuesta de reestructuración posiblemente será pospuesta y el alza en el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años. Sólo los tenedores de BODEN 2008 lograron cifras positivas, ya que este título subió 2,29%. A todo esto, la caída en las plazos fijos hasta niveles promedio de 8% anual, determinaron un rendimiento en julio de tan sólo 0,66%, el menor en más de un año y medio.
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