Otra alegría para el agro: renuncian a Miguel Campos

Economía

La relación entre el campo y el gobierno podría mostrar un giro interesante con el despido de Miguel Santiago Campos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca. Su reemplazante, Javier de Urquiza, ex dirigente ruralista vinculado con la combativa Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), tiene mejor diálogo con todos los sectores de la producción y, se especula desde el gobierno, podría arrastrar a una mejora en la tensa relación que éste mantiene con el agro. De Urquiza, hasta ayer subsecretario del área y vinculado estrechamente con el ministro de Planificación, Julio De Vido, negoció todos los temas conflictivos para el campo: carne, trigo, retenciones y maíz, y aun en las peores circunstancias, nunca rompió el diálogo con la dirigencia rural. La salida de Campos implica también el cese de un personaje controvertido que fue el primer procesado de la gestión de Néstor Kirchner por incumplimiento de la función pública, lo que sin embargo no logró removerlo de su puesto. El cambio anunciado anoche en el Ministerio de Economía genera esperanzas al sector que hasta ahora es el que ha mostrado los mayores enfrentamientos con el gobierno. A la bonanza actual, producto del alza que están registrando en los mercados los precios de la soja, el agro suma ahora otro motivo para conservar la alegría.

La ministra de Economía confirmaba anoche a Javier María de Urquiza como nuevo secretario de Agricultura de la Nación, en reemplazo de Miguel Santiago Campos, funcionario muy criticado por diversos sectores del campo y la industria agroalimentaria. De esta forma, el Palacio de Hacienda intentará un acercamiento con estos rubros. De Urquiza es un funcionario con mejores relaciones que Campos con las entidades y últimamente, único interlocutor considerado válido por el agro. Con buena llegada a Kirchner, De Urquiza fue durante los últimos años el referente para el diálogo con los productores.

El nuevo secretario está muy vinculado a la combativa Confederaciones-Rurales Argentinas-(de hecho fue presidente de Federación de Instituciones Agropecuarias de Santa Cruz, hoy desaparecida, pero oportunamente adherida a CRA, que preside Mario Llambías). Desde el inicio de la gestión K, De Urquiza, amparado por el ministro Julio De Vido y de interacción permanente con los técnicos agrícolas del grupo (por caso, Carlos Chepi, hoy en el INTA, o Jorge Amaya, en el SENASA) supieron tejer un entramado compacto que les permitió llegar a cada una de las entidades representativas de la actividad agropecuaria.

  • Sucesor natural

    Desde las primeras gestiones poco felices de Miguel Campos al frente de Agricultura,De Urquiza comenzó a ser considerado el reemplazante natural.

    Campos, en tanto, ya duranteel mediodía sabía que sus horas estaban contadas en la secretaría. Se lo confirmó así a un grupo de empresarios afines, pocos. Más allá de lo que diga la historia oficial, una sucesiva y desafortunada lista de problemas provocaron, finalmente la partida de Campos, un ingeniero agrónomo que llegó al cargo con su única experiencia de la agregaduría agrícola de Brasil, sugerido por su ex jefe, Felipe Solá.

  • Procesamiento

    El embate más importante que sufrió el ahora ex funcionario fue su procesamiento -el primero de la gestión K-por «incumplimiento de la función pública», en una causa presentada por los principales exportadores de carne, el Consorcio ABC, por irregularidades en la distribución de la Cuota Hilton.

    Pero hubo otros problemas que afectaron y empañaron la gestión de Economía: la lucha contra la multinacional Monsanto por las regalías en soja que Campos entorpeció cuando el tema estaba a punto de resolverse entre privados ( terminó embarcando al país en juicios onerosos); la flexibilización de controles en la aplicación de tecnología a favor de una empresa privada (Atanor); y la desaparición como referente en discusiones de peso como carne, subsidios, granos y retenciones.

    Ahora resta conocer la reacción de las entidades que esperaban sentarse a dialogar con el gobierno. ¿De Urquiza es un poco de «aire fresco» o es el mismo que negociaba con Guillermo Moreno y la ministra de Economía, las medidas que enojaban al campo?, se preguntaban anoche los empresarios rurales.
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