10 de agosto 2001 - 00:00

Otra división hace peligrar poder del PJ en el Senado

Otra división hace peligrar poder del PJ en el Senado
El PJ del Senado buscaba ayer la forma de contener a 3 legisladores que amenazan con armar una bancada propia, y a otros que todavía critican --puertas adentro-la decisión de facilitar la Ley de Déficit Cero y la relación con el gobierno. El mecanismo para disuadirlos será endurecer posiciones frente a Fernando de la Rúa a partir de la semana que viene y confeccionar un presupuesto 2002 en versión peronista, que sirva para hacer proselitismo y cambiar las podas a la clase pasiva por otros tijeretazos en las partidas, tal como anticipó este diario. Además, se desempolvarían varias leyes de autoría opositora que todavía esperan turno, por caso, hidrocarburos y la reforma política.

De confirmarse la separación, el PJ quedaría con 29 miembros -subiría a 30 si llega el reemplazante santiagueño del flamante embajador en Kuwait, Omar Vaquir-, con lo cual necesitaría el aporte de 8 senadores de otras delegaciones (disidentes o el mismo oficialismo) para llegar al número mágico de 37, suficiente para deliberar en el hemiciclo. Es decir que, hasta el 10 de diciembre, debería consensuar las sesiones con la UCR. Antes de la reforma laboral, que produjo una explosión interna, el PJ contaba con 39 integrantes. En la actualidad, todavía puede sentar 32. A comienzos de semana, el chubutense Osvaldo Sala, el santacruceño Eduardo Arnold y el neuquino Daniel Baum enviaron una carta a Gioja -que ayer fue ratificado en la conducción-en la que revelaron la intención de hacer rancho aparte, molestos por el recorte a jubilados y a estatales incluido en el último ajuste. Hasta mencionaron posibles nombres para el eventual bloque en gestación, Patagónico o Interior. Esta última denominación serviría para cobijar a otros descontentos, por caso, el correntino Rubén Pruyas -que pelea con buenas chances la gobernación de su provincia, la única en disputa esta temporada-o el jujeño Alberto Tell.

• Esperanza

En la sede porteña del Consejo nacional justicialista, Gioja y compañía se esperanzaron en zanjar la brecha con el trío sureño antes del martes de la semana que viene, cuando vuelvan a encontrarse en la tradicional cita, previa a las sesiones de los miércoles. Aunque no lo hablaron expresamente, quedó latente la idea de redactar un presupuesto 2002, alternativo al del oficialismo y propicio para hacer campaña.

Con este proyecto, el PJ intentará suprimir los tijeretazos a la clase pasiva y al personal de la administración pública que tantas controversias generó entre Sala, Arnold y la mayoría de los senadores, a cambio de meter mano en otras partidas menos sensibles.

El santacruceño, que pretende disputar la gobernación de su provincia en 2003, es un verdadero cruzado contra las podas. Según admitió, la variante de endurecer posiciones frente a la Casa Rosada y de procurar otros recortes en el presupuesto diferentes de los que afectaban a jubilados permitiría la continuidad de él y de sus compañeros de la Patagonia en la bancada que conduce Gioja, sin necesidad de divorcio. «Parece que hay una inclinación en ese sentido de la mayoría del bloque», se entusiasmó ayer el legislador díscolo. Mientras comían unos sandwiches de milanesa con gaseosa light (acto de austeridad republicana que los presentes reprobaron, aunque sólo por cuestiones de buen gusto -«por la misma plata, podrían haber mejorado el catering», bromeó el santiagueño Jorge Mikkeselsen Loth-), los justicialistas se juramentaron en Matheu 130 a sacar iniciativas propias hasta fin de año: por caso, la ley de hidrocarburos y otras normas pendientes de autoría del PJ. Los comensales también analizaron la inconveniencia de que se produzca otra escisión en la oposición. Conscientes ya de las tratativas de Sala con los puntanos que responden sólo a Adolfo Rodríguez Saá ( Alicia Negre de Alonso y Héctor Torino), todos imaginaron que la presencia de 4 minibancadas rebeldes de signo peronista en el recinto -sumadas a la oficialsólo podía resultar favorable al radicalismo y, sobre todo, muy perjudicial para el PJ en pleno año electoral.

Ya parece suficiente que haya un lote de San Luis, un monobloque de Santa Cruz (Daniel Varizat) y el terceto del 17 de Octubre ( Héctor Maya más los bonaerenses Antonio Cafiero y Jorge Villaverde).

Dejá tu comentario

Te puede interesar