16 de julio 2001 - 00:00

Otras medidas necesarias ante la crisis

QUIENES DEBERAN SER NEUTRALIZADOS POR LA DIVISION ANTIBOMBAS DE LA POLICIA FEDERAL

La virulencia verbal -muchas veces la ignorancia y siempre la demagogia-ha hecho que algunos dirigentes y personajes de la vida pública argentina en estos días de crisis se hayan convertido en tirabombas. Exaltados, deberían ser controlados por el equipo antiexplosivos de la Policía.

LEOPOLDO MOREAU

Es uno de los radicales que creen que en medio de una crisis se puede hacer terrorismo con propuestas alucinadas. Moreau propuso, sencillamente, la devaluación del peso, sin medir las consecuencias de una medida de esa naturaleza. El Estado recauda en pesos para enfrentar pagos de deuda en dólares. Además, tiene reservas de fondo (que le dejó el menemismo). No hay milagros por aquí. Pero los desvaríos de Moreau no se detienen allí. Recomendó aplicar un impuesto a los depósitos bancarios, que agregaría terror, retiro de fondos y»corridas». Finalmente, Moreau es parte grande del actual problema: es uno de los responsables políticos de la ANSeS (sistema previsional), un organismo colonizado por el clientelismo político del radicalismo bonaerense que hizo demagogia con los fondos allí (léase más déficit) para la reciente interna, que, obvio, ganó Moreau.

PATRICIA BULLRICH

Su hiperactivismo es bueno cuando está contenido en un marco político coherente, como cuando decide terminar con privilegios sindicales y poner en marcha las convenciones colectivas, convocando a paritarias (es por lo que la CGT de Daer pidió su cabeza a De la Rúa). Sin embargo, en las últimas semanas sólo aportó conflictos. Se ensañó con Carlos Menem, que fue su jefe en la década anterior, y también con Alfonsín. Es una de las principales inspiradoras de la teoría de que De la Rúa debe desentenderse de la Alianza. No se da cuenta de que sin apoyo de la Alianza no lo hay del justicialismo.

HUGO MOYANO

Huelguista maníaco, el camionero Hugo Moyano está en la gloria porque tiene la impresión -equivocada, por cierto-de que son cada vez más los que lo siguen (se siente el abanderado de todos los tirabombas). Fue el primero que habló de devaluación, no bien De la Rúa subió al poder y se produjo el primer entredicho con Brasil. Ahora que tiene discípulos, como Moreau, no cree que el error se agrava sino que las adhesiones le dan la razón. Por afán de protagonismo -adora las conferencias de prensa y el estrellato de la TV-se prepara para estar primero en la fila del proyecto que él mismo confesó hace un mes: la caída del gobierno de De la Rúa y el llamado a elecciones anticipadas que están prohibidas por la ley.

JORGE URSO

Es otro factor de descontrol de la política en un momento crítico. Su decisión de mantener con argumentos absurdos en cautiverio al jefe del principal partido de la oposición, Carlos Menem, en un momento así revela una falta absoluta de responsabilidad política.
Si el presidente De la Rúa y 3 ministros quisieran visitarlo, en un público apoyo de tan importante líder partidario, no podrían: Urso acepta sólo visitas de a dos a Menem.

FEDERICO STORANI


Es uno de los principales impulsores de la teoría según la cual el partido del gobierno, la UCR, debe dejar solo a De la Rúa. Storani envidia (no se sabe por qué) a Carlos Alvarez y sus escapismos. Sin embargo, es uno de los responsables de la crisis. No sólo por la cantidad de seguidores políticos que designó en la ANSes, el Ministerio del Interior y el PAMI (donde su hermano fue hasta ahora gerente general); también porque cuando Ricardo López Murphy propuso un ajuste encendió la mecha de la crisis renunciando al Ministerio del Interior. Justo él que había propiciado la llegada de López Murphy al Ministerio de Economía.

EL PIQUETERO LUIS D'ELIA

Navegó por todos los ríos de la política (democracia cristiana, peronismo, Frepaso, Alianza) y ahora se volvió agitador profesional y consumidor compulsivo de planes Trabajar para su clientelismo político. El viernes cruzó una raya, cuando propuso ir contra el gobierno «hasta las últimas consecuencias». Casi una invitación a la insurrección y la violencia. Otro que debería estar bajo la vigilancia de la división antiexplosivos, en este caso, casi literalmente

QUIENES DEBERIAN IRSE DE VIAJE UN TIEMPO

Cuando se desató la Guerra de las Malvinas, Adolfo Bioy Casares decidió, prudente, llevar a Jorge Luis Borges durante un tiempo a pasear por los Estados Unidos. Fue un aporte elegante a la situación que vivía el país. Muy recomendable hoy para dirigentes y personajes que, sin estar en la categoría de «tirabombas», contribuyen poco al clima de tranquilidad que se requiere en la tormenta.

RAUL ALFONSIN

Está desesperado como candidato a senador bonaerense que teme que los frepasistas y Elisa Carrió se le alíen en una lista frente a la cual él podría perder y salir tercero en la provincia (es lo que le sucedió en 1997, cuando, detrás de dos mujeres, Fernández Meijide y Chiche Duhalde en las encuestas, debió disimular creando la Alianza esa derrota que venía). Alfonsín no tira bombas abiertamente pero boicotea a su manera c u a l q u i e r acuerdo. El viernes fue evidente: cuando los gobernadores del PJ ingresaban a parlamentar con De la Rúa en Olivos, él no tuvo mejor idea que darle el escenario del Comité Nacional de la UCR a Hugo Moyano para que despotrique sobre lo que el Presidente propondría a los peronistas. Mezquino, confundió hasta al propio De la Rúa cada vez que fue hasta Olivos, diciendo que acompañaría al gobierno de su partido (después se fue demostrando que sólo lo acompañaría si el gobierno hace lo que quiere el partido, es decir, él). Como cuando se produjo la llegada de Cavallo al poder y Alfonsín aprovechó una visita a su hija en Estados Unidos para mantenerse ausente y silencioso. Otro viaje de ese tipo sería providencial en estos días.

JORGE LANATA

Preocupado más en entretener e irritar a su público que en informar y esclarecer los problemas que hoy tiene el país, Lanata se ha convertido en un «antirriqueza», casi como aquellos obispos medievales que condenaban que se prestara plata o la existencia misma del dinero. Le molesta la riqueza e incita contra cualquier sector del país que tenga dinero, aunque su rentabilidad esté cayendo en picada.

MARCELO TINELLI

Beneficiario como empresario de la gestión del gobierno (usa el canal estatal como banco de pruebas para producciones de baja rentabilidad, como «Okupas» o «Todo por dos pesos»), Tinelli se ha ensañado con el Presidente con burlas e imitaciones que afectan la investidura del primer magistrado. Sería saludable un viaje de Tinelli, quien de animador nocturno ya pretende mudar en custodio de la libertad de prensa. Generalmente, los de la farándula que exageran, si viene alguna represión achican y se adaptan al nuevo hombre fuerte. Mientras que los verdaderos periodistas, que no critican, van presos o al exilio. Esto fue un clásico del pasado argentino. Los artistas de la farándula no tuvieron ningún desaparecido -menos un muerto-en 7 años del último Proceso militar.

DANIEL HADAD

El viaje que podría realizar Hadad debería ser más prolongado que el de Lanata. Porque su caso es más raro: ha caído en una especie de «lanatismo» pero de derecha. Se burla de todo, hasta del Presidente y de Raúl Alfonsín, pero sin gracia. Y alienta, tolera o ignora errores graves de sus periodistas, como que convoquen al público a quitar sus depósitos de los bancos, lo que constituye una agresión a la estabilidad financiera y también a los depositantes que no corren riesgo y perderían plata siguiendo ese consejo insólito.

LUIS FARINELLO

En el caso del sacerdote convendría, en rigor, que siga con su viaje por Cuba, su nueva «madre patria». Fantasioso y desactualizado, allí se reunió con Fidel Castro, que lo perseguiría si ejerciera el sacerdocio en la isla. Hoy se espera que retome sus presentaciones sensibleras hablando contra cualquier tipo de racionalidad económica, sin demasiadas precisiones sobre lo que pretendería legislar si llegara al Congreso.

CGT DE LOS "GORDOS"

Son los que menos se quejarían de tener que abandonar el país, aunque sea en medio de una crisis, así que aceptarán la idea gustosos, especialmente si el destino es alguna playa de aguas cálidas, donde suelen ir escondidos para disimular y ahora cansa. Al acecho de la descomposición política que se evidencia en el oficialismo, los sindicalistas de la CGT de Daer todavía no se expresaron sobre la crisis: esperan que les reclamen un apoyo especial para cobrar, como siempre, la deuda que le exigen al gobierno para sus «cajas», las obras sociales. Acaso serían el único sector que, en medio de una racionalización fiscal, se llevaría plata. También por eso es mejor que viajen.

ARMANDO CARO FIGUEROA

Se ha convertido, con buenos e inútiles modales, en el funcionario del gobierno que mantiene las posturas más intransigentes de Domingo Cavallo, aunque en realidad está detrás de un superministerio para administrar áreas que, en realidad, hay que reducir. Caro es, de por sí, gasto público: fue secretario de Estado de Alfonsín, después ministro de Carlos Menem y ahora secretario de De la Rúa con vocación de ministro (por no citar su experiencia como jerarca público en España). Le había prometido a Cavallo una conciliación con los radicales pero fracasó y, para ocultar su error, terminó recomendándole a De la Rúa romper con la UCR.

FERNANDO DE SANTIBAÑES

También habría que recomendarle que se vaya de viaje, y por un tiempo. No para que haga turismo, precisamente, sino para que deje de embretar a Fernando de la Rúa en peleas «de autoridad» con Raúl Alfonsín y no le llene la cabeza al presidente con ideas «ultras», más ligadas a su vida académica que a la administración del Estado y la actividad política.

PUEDE HACER LO QUE QUIERA

ELISA CARRIO

Utopista, soñadora, Elisa Carrió demostró buenos reflejos en el fin de semana. Primero, llamó a inventar nuevas formas de protesta, lo que necesariamente demorará cualquier queja y, además, la aleja de la violencia piquetera, a la que no quiere que la liguen. Por otra parte, demostró viveza criticando a Menem duramente, lo que le evitó tener que censurar al gobierno de su propio partido. En su línea, Carrió fue astuta y cautelosa, demostrando que es disidente pero que tampoco come vidrio.

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