Sin que en lo fundamental, el cúmulo de órdenes, el mercado pudiera mostrar variante equivalente, se produjo otro violento golpe de mercado en su superficie. Y la huella que dejó resultó de las mayores, porque conseguir un repunte de 2,6% no es cosa de todos los días.
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Menos, cuando se provenía de un rebote frustrado, una recaída en la rueda del miércoles y que había dejado en condiciones de debilidad a la plaza. Con el gobierno de las noticias, y las variables, en manos del suceso mundial respecto de Londres, todo hacía suponer un ambiente todavía más endeble. Pero resultó lo contrario y en generosas proporciones. Visto el andar opaco de los referentes habituales, Dow y Bovespa, la cuestión queda sintetizada al exclusivo entorno de Buenos Aires.
El Merval tuvo sus mínimos en 1.343 puntos, lo que pareció disparar el gatillo de los compradores. Desde allí partió a la cumbre de la fecha y que también resultó la marca de cierre: 1.391 puntos, con casi 2,6 por ciento de ascenso ponderado.
En lo que hace a volumen, se subió a los $ 56 millones -discretos- pero con un doble juego de las fuerzas, que posibilitó el fuerte rebotar: desaparición vendedora y una surgencia de demanda que se encontró sin cantidad de papeles; 3,4% de Acíndar y el notable 4,1% de Galicia sirvieron de catapulta.
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