28 de agosto 2001 - 00:00

Paga el que llama entre celulares: otro problema

Las empresas de telefonía celular no saben todavía si desde el sábado podrán aplicar el sistema paga el que llama («calling party pays») cuando se habla de un móvil a otro, porque creen que la Justicia podría dar lugar al pedido de la defensora del pueblo de la Ciudad de Buenos Aires, Alicia Oliveira, para que no se aplique esa modalidad por considerarla un aumento encubierto.

El CPP entre celulares ya se suspendió numerosas veces durante el anterior gobierno y el actual. La última vez fue en mayo cuando el secretario de Comunicaciones, Henoch Aguiar, decidió suspender la aplicación de la modalidad, debido a que algunas de las compañías estaban comunicando a los usuarios que les iban a cobrar un cargo adicional por llamar a un celular, porque así habían sido obligadas por el gobierno.

Las empresas de móviles estuvieron en desacuerdo con aplicar el sistema hasta el año pasado, cuando la situación cambió por varias circunstancias, en primer lugar, la proliferación de mecanismos, usados por los grandes usuarios, para que una llamada de un teléfono fijo a uno móvil aparezca como de un móvil a otro, con lo que se ahorra el cargo por el CPP que debe pagar cualquier consumidor cuando llama de un fijo a un celular y que equivale actualmente a 0,35 de peso más IVA.

A esto se suma que la caída del consumo y la feroz competencia por tarifas condujeron a que actualmente todas las empresas de telefonía celular den pérdida, por lo cual el CPP entre móviles es una manera de recuperar los ingresos que se pierden en lo que se denomina «agujeros negros» del sistema (llamadas sin identificar o que aparecen como de un móvil a otro o desde el exterior al móvil), y también con una mayor facturación a los clientes.

• Diferencias

En este sentido, la situación es distinta según las compañías. Algunas anunciaron que para los usuarios que pagan ya un valor superior a 0,25 de peso el minuto, en ese precio estará incluido el costo del CPP que es de 0,25 de peso en horario diurno, y de 0,20 de peso en horario nocturno, sábados después de las 13, domingos y feriados.

Según las compañías, el CPP entre móviles afectará a los llamados clientes corporativos que son la mayoría que paga menos de 0,25 de peso el minuto, y que el aumento sólo regirá cuando se habla de un celular a otro; actualmente algunas compañías cobran todavía tanto a quien llama como a quien recibe la llamada.

De acuerdo con los voceros empresarios, actualmente 70% de los clientes usa tarjetas prepagas con un valor de 0,55 de peso el minuto, y en este caso, el CPP se considerará incluido, por lo menos en la mayoría de las compañías.

La posibilidad de que el sistema sea nuevamente postergado esta vez por la Justicia coincide con un inminente aumento de la presión fiscal sobre las empresas de celulares.
Según una disposición que está en estudio del Ministerio de Infraestructura, habría un aumento de alrededor de 45% en la tasa de control de espectro radioeléctrico que pagan las empresas y con retroactividad al 1 de enero de este año.

Esto implica que si actualmente cada empresa paga en promedio 1,6 millón de pesos por mes por esa tasa, pasaría a pagar 2,1 millones, y como las empresas lo vienen trasladando a los usuarios, habría un aumento de lo que se paga en cada factura por este concepto de 1 a 1,5%.

Hay además otra polémica entre las empresas y la Secretaría de Comunicaciones, porque ésta prohibió a través de la Resolución 279 que en las facturas se discriminara el concepto de tasa de espectro radioeléctrico y de servicio universal.

Según la Secretaría, tanto lo que debe pagarse por mantener el servicio universal (prestación telefónica en las zonas no rentables) como la tasa por el uso del espectro son costos de las empresas, no impuestos al público, y por lo tanto no pueden aparecer discriminados. Sin embargo, como los precios de la telefonía móvil son libres, nada prohíbe a las empresas trasladar esos costos a las facturas si no aparecen discriminados.

El malestar empresarial por estas situaciones se acentúa más de lo esperado por la constante caída del consumo de los usuarios prepagos y pospagos, además de un persistente traslado al sistema de tarjetas, que permite recibir llamadas durante tres meses con una carga única de 10 a 20 pesos.

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