26 de julio 2006 - 00:00

Países pobres, los grandes perdedores

Ginebra - Tras el fracaso de las conversaciones para un pacto global de libre comercio, los Estados más pobres de la OMC serían los grandes perdedores en lo inmediato, según diplomáticos. Los grandes integrantes de la entidad ya indicaron que girarán su atención a acuerdos bilaterales, potencialmente más simples y de los cuales los países más pobres están excluidos porque tienen poco para ofrecer.

Al mismo tiempo, aún no está claro qué pasará con una serie de medidas que ya fueron acordadas dentro de la entidad con el objetivo específico de ayudar a los más pobres, pese a los llamados de distintos sectores para mantener sobre la mesa las propuestas formuladas durante la Ronda de Doha.

El jefe de la OMC, Pascal Lamy, suspendió las negociaciones el lunes luego de casi cinco años de conversaciones, diciendo que era la única alternativa tras la falta de acuerdos en el tema de la agricultura entre las principales potencias comerciales.

«Tal vez ellas (las grandes potencias) pueden darse el lujo de dejar de lado esas cuestiones», dijo Toufiq Ali, embajador de Bangladesh ante la OMC. «Pero nuestras necesidades en relación con el comercio se mantienen más fuertes que nunca. Nosotros no podemos darnos el lujo de hacer una pausa», agregó.

Algunos ministros comerciales dijeron que una reanudación de las negociaciones podría llevar tiempo, incluso años. «No descarto la posibilidad de que podamos comenzar a poner las cosas en orden en cuatro, cinco o seis meses. Pero es un gran riesgo», dijo el ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Celso Amorim.

Además de a agricultura, donde Estados Unidos está bajo presión para aplicar mayores recortes a sus subsidios, y la Unión Europea y los países en desarrollo líderes como la India a reducir sus aranceles, la ronda apunta también a liberalizar el comercio de servicios y de manufacturas.

También se aspira a reducir la burocracia y combatir la corrupción, un capítulo de las conversaciones conocidas como facilitación del comercio, lo que traería beneficios a los países en desarrollo.

Pero la suspensión no sólo trae el riesgo de que se pierdan los avances ya logrados, sino que también podría abrir la puerta para que las grandes potencias queden sumidas en una competencia por ganar mercados, advierten analistas y observadores.

Si la pausa en las negociaciones se prolonga durante mucho tiempo, podría comenzar a socavarse el apoyo político para el sistema comercial multilateral, en momentos en que las presiones proteccionistas están creciendo. «Los costos son altos, y serán más altos si se tornan permanentes», dijo el comisario de Comercio de la UE, Peter Mandelson.

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