Trascendieron ayer más detalles de cómo serán los bonos nuevos que se ofrecerán a los ahorristas perjudicados por el default siempre en línea con los anuncios efectuados por el gobierno el lunes último. El bono Par (es decir, el que mantiene 100% del capital del título en default, pero que estira plazos y reduce tasas) sería a 30 años, con los primeros 10 en los que el Estado no hará ningún pago, y a partir del 11°, hasta el vencimiento final, 5% de amortización anual. La tasa oscilaría entre 1,5 y 2% anual. Por otra parte, el bono de Descuento es el que sufriría un recorte del valor nominal de 75%, pero anualmente pagaría una tasa de 10%-12% anual, y vencería como máximo a los 10 años.
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Con este probable escenario, ¿cómo opera la quita en estos casos a los ahorristas?, ¿cuánto es el stock de deuda que le queda al país? Hay que tener en cuenta los siguientes factores:
• Quien acepta el bono Par, pese a que le mantienen el valor nominal de lo invertido en el título en default, pierde dinero, sufre una quita «virtual» si se quiere, que es igual o incluso puede ser mayor a la de 75% que planteó Lavagna el lunes. Es lo que se denomina la pérdida o quita en el valor presente. La razón: no es lo mismo cobrar 1.000 dólares ahora, esos u$s 1.000 a 10 años o bien en 2033, como es el bono Par. De hecho, con el riesgo que hoy se le asigna a la Argentina, una promesa de pago de u$s 1.000 del país a 30 años de por sí tiene un valor muy inferior a un pago hoy. Y también es menor a un pago dentro de 10 años. Puesto del otro lado, es como efectuar un plazo fijo a 30 años a tasa cero o muy baja.
• ¿Cuánto es lo que se pierde al posponer el cobro 30 años exactamente? La tasa de interés es lo que refleja el valor del dinero en el tiempo. Y esa tasa refleja además el riesgo que implica cobrarle a quien promete el pago, lo que en el caso argentino es alto. Todo ello es lo que se pierde. Para el ahorrista con títulos en default, en el mercado financiero se utiliza el siguiente ejemplo. El bono Par con último vencimiento en 2033, y una tasa de interés prometida de 2% anual es equivalente a asumir una pérdida de 70% o poco más.
• Un dato adicional importante para considerar es que el gobierno quiere reducir el total de lo que debe. Pretende mostrar que el stock de deuda disminuye abruptamente, independientemente de cuándo venza o deba pagar esa deuda. Por ende, está interesado más en aplicar una quita de 75% en el valor nominal que en postergar pagos por 30 años. Esto, traducido para el ahorrista, significa que el gobierno preferirá que los inversores opten más por el bono de Descuento que por el bono Par. Para que ello ocurra, dará más atractivo en el menú de opciones a los primeros, es decir, les aplicaría una menor quita que la que se aplica (en el valor presente) a los bonos Par.
• En este sentido si a estos títulos a 30 años se les reconoce un interés de sólo 1,5% anual, ya tendrían incorporada una quita de 80% prácticamente. Es un escenario altamente probable.
• Más allá de esto, lo que mejor describe la pérdida o quita entre la de 75% del valor nominal que tendrá el bono de Descuento y la del bono Par por extender 30 años el pago será el precio de mercado. Ambos cotizarán a precio muy similar, es decir que quienes busquen desprenderse de los papeles al día siguiente de ser entregados soportarán pérdidas similares (con la excepción de lo ya mencionado en el sentido de que el gobierno privilegie o dé más atractivo a los Descuento).
• Es de suponer que un ahorrista preferirá, de todas formas, extender el plazo antes que soportar una quita. Es lo que supone el gobierno. Y es así porque para recuperar 100% de lo invertido es un buen camino.
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