5 de agosto 2008 - 00:00

Para Cristina, "no hemos tenido la suerte de Brasil"

Argentina no ha tenido la suerte de Brasil.» Cristina de Kirchner habló así ayer en su discurso de inauguración del seminario empresario «Argentina-Brasil: Una alianza clave», para luego preguntarse, ¿cuál ha sido la suerte de la República Federativa del Brasil? La convicción, la profunda convicción en sus clases dirigentes de la necesidad de tener un modelo de desarrollo productivo que hiciera en el valor agregado, en la generación de trabajo, en la generación de competitividad, el eje de acumulación de riqueza del Brasil».

El presidente Lula da Silva y con más de 600 empresarios, la gran mayoría brasileños, escucharon decir a la Presidente que la Argentina siguió el camino contrario a Brasil; «por distintas experiencias políticas e históricas creyó tal vez que alguna vez podíamos ser solamente un país de servicios». A continuación, aclaró que este modelo quedó en el pasado al punto tal que ayer «los argentinos, como corresponde, estamos haciendo frente a nuestras obligaciones y estamos pagando en el día de la fecha 2.347 millones y medio de dólares» (en referencia al pago de intereses del BODEN 2012 de ayer).

Luego de referirse al crecimiento económico, a la duplicación de las exportaciones, el desarrollo de sectores que agregan valor a la producción, como por ejemplo, las empresas de software, informática, autopartes, automotores, entre otras, Cristina instó a que la Argentina, junto con Brasil, «profundicen esta alianza y este modelo productivo, ya no solamente en un intercambio comercial entre ambos países, sino en una alianza para también captar e ir hacia otros mercados».

Previamente, había señalado que por primeravez se estaban modificando los términos de intercambio comercial internacional donde los países emergentes muchas veces se veían perjudicados para decir que «hay momentos en que estamos sintiendo que por primera vez somos nosotros (los países emergentes) más necesarios que los países desarrollados.

En este contexto, rescató el unir las « capacidades formidables de ambos países, incorporados también a un Mercosur en el cual la energía, el otro componente central para que esta región sea en el siglo XXI protagonista y no mera observadora»; y afirmó: «Estamos, querido presidente Lula, ante una oportunidad que no podemos perder, y yo sé que no la vamos a perder».

Escucharon esta afirmación, con alguna esperanza, los empresarios Carlos de la Vega; Santiago Soldati; Cristiano Rattazzi; Luis Betnaza, de Techint; Víctor Klima, de Volkswagen Argentina; Paolo Rocca; Julio Werthein; Federico Nicholson, director de Ledesma; Clarisa Estol, del Banco Hipotecario; Horacio Martínez, de la Cámara Naviera (quien no pudo disimular su alegría cuando el presidente Lula invitó a desarrollar en conjunto la actividad con Brasil); Diego Videla, del Banco Galicia, entre otros.

Luego, llegó el turno del discurso de Lula da Silva, quien realmente cautivó al auditorio. En la primera parte de la alocución desafió a los empresarios para que «no se vean como competidores, sino como socios para la integración sudamericana y la inserción en terceros mercados». La responsabilidad del Estado es la de disminuir la burocracia y apoyar con créditos la posibilidad de asociaciones entre empresarios argentinos y brasileños. En este sentido, señaló la importancia del financiamiento y del Banco de Desarrollo de Brasil, y apeló a que el Banco Nación siga la misma línea. Enfatizó la necesidad de desarrollar las pymes y mencionó que en Brasil cuenta con líneas de crédito accesibles. Lula coincidió con Cristina al aseverar que «la economía mundial vive momentos de incertidumbre, con encarecimiento de alimentos y de recursos energéticos, situación que es preocupante, pero que puede ser una gran oportunidad para nuestros países, mediante la acción conjunta», remarcó.

  • Competencia cuestionada

    El presidente brasileño cuestionó las políticas de anteriores gobiernos de Brasil y de la Argentina, que «históricamente competían para ver quién era más amigo de Estados Unidos y de Europa, antes que pensar en estar unidos sobre la base de intereses comunes».

    Lula le respondió a Cristina respecto del enfrentamiento entre la Argentina y Brasil durante la reciente reunión de la OMC. Al respecto, el mandatario de Brasil contó, mirándolo al embajador de los Estados Unidos en la Argentina, Earl Wayne, que en más de una ocasión, él se había comunicado con el presidente de los Estados Unidos, George Bush, al igual que otros mandatarios europeos, en más de una ocasión para instarlos a «adoptar una decisión política antes que económica»; y agregó «para permitir que los países más pobres puedan producir alimentos y los más ricos no tengan que aplicar legislaciones cada vez más duras para frenar la inmigración», arrancando el aplauso de los asistentes al seminario.

    Antes, la Presidente, de manera elíptica, se había referido al problema de la OMC al sostener que «cuando abordemos negociaciones de carácter multilateral, tenemos que tener claro siempre, alejados de cuestiones dogmáticas o cerradas impropias de un mundo globalizado, qué es lo que nos proponen del otro lado, y qué es lo que tenemos que dar nosotros».

    Cabe recordar que en la última reunión de la OMC Brasil votó junto a los países centrales que reclaman una mayor apertura comercial para los productos industriales, y la Argentina, con una posición más proteccionista, lo hizo con otros países emergentes, como India, China y Venezuela.

    En otro tramo del discurso, Lula Da Silva señaló que Brasil y la Argentina pueden ser los países motores del desarrollo no sólo de la región, sino contribuir al crecimiento de los países miembros del Mercosur para juntos atacar otros mercados, y mencionó que se debe tener en cuenta el potencial del continente africano.

    La visión de largo plazo que tiene Brasil generó más de un comentario positivo entre los empresarios argentinos, quienes volvieron a aplaudir al presidente Lula. Al término de la inauguración, durante el «coffee break» Lula concentró los elogios de los empresarios argentinos con comentarios tales como: «Es un estadista» y «ahora se entiende por qué Brasil es uno de los principales países del mundo». Mientras se lamentaban de la ratificación del secretario de Comercio, Guillermo Moreno, y que el gobierno no ataca el problema de la inflación.
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