1 de agosto 2001 - 00:00

Para el público: pagarán tasas más altas en cajas de ahorro

Estudian el Banco Central y las principales entidades del sistema alentar a los inversores en cajas de ahorro. Actualmente, la tasa que paga este tipo de depósitos es de sólo 2% o 3% anual. La intención es que se aproxime a la de los plazos fijos y así seducir a los ahorristas que hoy tienen su dinero "en el colchón". El atractivo de las cajas de ahorro -la disponibilidad inmediata del dinero frente al plazo fijo, en el que hay que aguardar hasta el vencimiento-se complementa así con una tasa más seductora. Este tema será tratado en reunión de directorio del Banco Central esta semana.

Un fuerte debate interno se observa, tanto en Economía como en el Banco Central, por el proyecto para elevar las tasas de interés que hoy pagan los bancos al público en las cajas de ahorro. La discrepancia no es sólo oficial, sino de los bancos, responsables finalmente de ese posible cambio. La falta de unanimidad entre las entidades pasa porque algunas sostienen la necesidad de adecuar esa tasa para ahorristas de acuerdo con los niveles de mercado, mientras otras consideran saludable para el sistema el mantenimiento de los valores actuales, de 2% anual.

Quienes promueven el alza de tasas para las cajas de ahorro más cercanas a los niveles de plazo fijo (12% anual en pesos) o de las Letras del Tesoro, entienden que se brindaría más justicia al ahorrista
. De hecho, se promovería un mayor flujo de fondos y de clientes, considerando que en otros países los depósitos en cajas de ahorro son 40% del total.

Los que se oponen a este cambio, a su vez, creen que la remuneración de mercado ya se aplica en los plazos fijos, por lo tanto es justa para el ahorrista, y privilegiar otro instrumento -como la caja de ahorro- significaría atentar en contra de la vigencia y utilización de los plazos fijos. Si bien admiten que puede aumentar el ingreso de fondos a los bancos en el caso de que la tasa de las cajas de ahorro sea más tentadora -ya que la gente en lugar de tener su dinero en la casa o en el bolsillo la llevará al banco, a un depósito a la vista-, simultáneamente advierten sobre otro riesgo: en momentos de crisis, la volatilidad de las cajas de ahorro se juega en contra frente a la mayor estabilidad del plazo fijo.

• Posibilidades de retiro

En una se pueden retirar los ahorros en un solo día, dramatizando cualquier corrida, mientras en el otro la gente -al refugiarse por 30 días al menos- evalúa más racionalmente cualquier modificación de sus ahorros. Contra esta teoría se opone el dato que los depósitos a la vista, como ocurrió en el tequila, son los que menos sufrieron el ataque de los retiros (tal vez una consecuencia obvia porque son menos significativos).

A esa discusión entre bancos, los únicos que podrían modificar esos términos, se suma la voluntad o participación del Estado en favor de una u otra medida. Puede hacerlo a través de la regulación de los requisitos que pone a los diferentes tipos de depósitos bancarios. Sería incongruente con la libertad de los mercados y el espíritu de la actual conducción económica algún tipo de determinación oficial sobre la tasa pasiva, pero a través de los bancos oficiales podría inducir a una modificación. Nadie lo ignora, pero el proyecto sigue en discusión mientras desde el sector privado y el estatal se trata de capturar y mantener clientes en las cajas de ahorro con premios en algunos casos o, en el interior, con mejoras en la tasa a lo que dice la pizarra. El dilema sigue pendiente.

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