4 de mayo 2013 - 23:06

Para Obama, América Latina es "una increíble oportunidad"

Barack Obama el viernes con los mandatarios de Costa Rica y El Salvador.
Barack Obama el viernes con los mandatarios de Costa Rica y El Salvador.
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se concentró en el comercio con América Latina y la reforma de las leyes sobre inmigración en su discurso radial semanal sabatino. Esta vez lo grabó previamente en la ciudad de México, en el marco de su gira por el país vecino el jueves. Luego, el mandatario visitó Costa Rica el viernes, pero regresó a Washington el sábado.

"América Latina representa una increíble oportunidad para Estados Unidos, especialmente en relación con mi mayor prioridad: crear bienes y empleos para la clase media", dijo. "Una de las mejores maneras de que crezca nuestra economía es vendiendo más bienes y servicios producidos en Estados Unidos al resto del mundo. Esto incluye a nuestros vecinos del sur", sostuvo.

Más del 40% de las exportaciones estadounidenses se dirigen a América "y esas exportaciones están creciendo más rápido que nuestro comercio con el resto del mundo. Esta es la razón por la que he visitado América Latina esta semana: para trabajar con los líderes (de esa región) y profundizar nuestros vínculos económicos y aumentar el comercio entre nuestras naciones".

Obama aseguró que trató la reforma de la legislación de inmigración en México y luego abordó la discusión sobre esa reforma presentada en el Senado de Estados Unidos. La iniciativa, que aún debe aprobar el Congreso, fortalece la seguridad en las fronteras, suministra una vía "para obtener la ciudadanía" a los aproximadamente 11 millones de personas que viven ilegalmente en Estados Unidos y moderniza el sistema inmigratorio "de modo de que estemos en condiciones de reunir a las familias y atraer a emprendedores e ingenieros altamente cualificados" que pueden ayudar a crear empleos y al crecimiento económico.

Obama se reunió en México con el flamante presidente, Enrique Peña Nieto. Y en San José mantuvo conversaciones con los siete líderes de América Central y República Dominicana. Mientras, las calles se colmaron de manifestantes enojados por la visita del mandatario estadounidense y la injerencia que mantiene en las políticas domésticas de los países.

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