23 de enero 2001 - 00:00

Paralizó la venta de autos pelea por baja de impuestos

Las buenas intenciones pueden a veces provocar efectos contrarios al deseado. Al menos es lo que sucedió en el sector automotor, donde la puja entre el gobierno nacional y las provincias automotrices para bajar o no los impuestos a los autos tuvo un final imprevisible: la paralización de las ventas.

En las concesionarias aseguran que el fin de semana pasado, mientras se realizaba la reunión De la Sota-Ruckauf en Córdoba, en la que daban los últimos retoques a su propuesta, se terminó de «planchar» la demanda de un mes que, ya para ese entonces, se podía definir como malo.

Según los vendedores y fabricantes de autos, enero cerrará con una baja de alrededor de 30 por ciento comparado con el mismo mes del año pasado, cuando el Plan Canje funcionaba a pleno.

«Los políticos no se dan cuenta de que el público es muy sensible y cuando hablan de la posibilidad de bajar los precios de los autos la demanda se frena. La gente que visitó las concesionarias en los últimos días preguntaba por la posibilidad de estas rebajas que se anunciaron en los medios. Pero lo concreto es que después no pasa nada y el sector es el que sufre las consecuencias, como sucede este mes, que tendrá una baja de 30 por ciento», aseguró el presidente de la Cámara del Comercio Automotor, Guillermo Dietrich.

Responsabilidad

Abel Bonrad, titular de la Asociación de Concesionarias de Autos de la República Argentina (ACARA), coincidió en el diagnóstico: «Estamos de acuerdo con la posibilidad de bajar impuestos y precios pero se necesita responsabilidad. En el caso de las concesionarias la presión impositiva es leonina ya que llega en algunos casos a más de 60 por ciento porque hay impuestos que se aplican de mane-ra directa. Cuando caen las ventas somos los más afectados y esto lo demuestran las 130 concesionarias que cerraron el año pasado y los 3.000 puestos de trabajo que se perdieron».

Esta situación que motiva las quejas de los vendedores de autos no es novedosa. A mediados del año pasado, cuando el gobierno convocó a las automotrices para discutir la rebaja de impuestos y precios, los locales de ventas sintieron también el impacto de la menor demanda. Después de ese intento fallido todo siguió igual menos las ventas, que cayeron más de lo esperado.

Ahora los gobernadores proponen (en realidad es la misma propuesta de octubre del año pasado) reducir tributos provinciales y municipales a cambio de que el gobierno baje impuestos nacionales para permitir una reducción de los precios de los autos de hasta 20 por ciento.

En ese sentido, el jefe de Gabinete confirmó ayer que no habrá rebaja de impuestos para los autos y todo se limitó a que quedara en un pedido de los gobernadores (ver nota aparte).

Con la falta de acuerdo probablemente se cumplirá el pronóstico del presidente de ADEFA,
Cristiano Rattazzi, cuando estimó para este año una reducción de 25 por ciento del mercado argentino.

Apoyo

En tanto, los autopartistas nucleados en la Asociación de Fábricas de Autocomponentes (AFAC) apoyaron ayer el acuerdo alcanzado por las provincias de Buenos Aires y Córdoba para reducir impuestos.

En un comunicado, AFAC manifestó que «la carga impositiva de los vehículos es de 43,7 por ciento, del cual 17,5 por ciento es generado por la producción de autopartes».

«Esa presión impositiva implica precios más altos que limitan el acceso a los vehículos y, por ende, una menor recaudación impositiva por la disminución en las ventas», afirma el texto.

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