Viniendo como venimos, de la peor semana bursátil en tres meses, podemos decir que ayer los alcistas se salvaron "por un pelito". Con el petróleo en franca baja, las Bolsas externas hacia arriba, los auspiciosos anuncios del acuerdo entre Boeing y los gremios que terminaba una huelga de casi un mes, y Alan Greenspan tirando más leña a un recalentado mercado inmobiliario, después de que sonara la campana de largada los tres principales indicadores bursátiles marcaban una suba en torno a 0,8%. Lo único "malo" se veía entonces en el mercado de bonos, donde la tasa a 10 años superaba 4,30% anual. El comentario era que siendo los destrozos del huracán Rita menores que lo esperado, quienes habían buscado refugio en bonos, ahora buscaban hacerse de efectivo (difícil de aceptar porque la tasa cerró en 4,302% en tanto el dólar retrocedió a 112,16 yenes y u$s 1,2072 por euro). Si bien no tuvimos nada parecido al rally alcista que muchos esperaban, el mercado bursátil se mantuvo con sus más y sus menos hasta mediodía. Ahí, sea porque algo cayó mal durante el almuerzo, porque el presidente Bush saltó a la palestra anunciando su disposición a "abrir" otra vez las reservas estratégicas de petróleo, o por alguna razón desconocida, la cosa es que el precio del crudo dio un giro de 180 grados (como Greenspan con el mercado inmobiliario) cerrando en u$s 65,82 por barril (+2,5%). En ese momento los tres grandes índices bursátiles pasaban a lado perdedor y si bien repuntaron en la última hora (el Dow quedó en 10.443,63 puntos, 0,23% arriba), los ánimos no.
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