2 de enero 2004 - 00:00

Parmalat: interrogan a ejecutivos

Comienzan hoy los interrogatorios a los siete ex directivos, revisores de cuentas y asesores legales de Parmalat que fueron arrestados el miércoles pasado, en el marco de la investigación por la bancarrota de la mayor empresa alimentaria de Italia, según informaron ayer fuentes judiciales.

En el marco de este escándalo se conoció, además, la noticia de que la subsidiaria brasileña de Parmalat no cumplió con el pago de una deuda que tenía con algunos proveedores de leche en tres estados de Brasil, según un artículo que publicó el diario «Folha de Sao Paulo», lo que generó incertidumbre a los proveedores de la región.

Entre los arrestados que darían testimonio hoy figuran Lorenzo Penca y Maurizio Bianchi, dos responsables de la auditora Grant Thornton, que era la encargada de revisar las cuentas del grupo, y que está acusada por los fiscales de haber ayudado a Parmalat a ocultar las pérdidas.

Ayer, Grant Thornton International anunció que ambos directivos fueron suspendidos de todas sus actividades con efecto inmediato y por un tiempo indeterminado.

La auditora indicó también, que está continuando su «propia investigación sobre el caso Parmalat».

•Detenidos

Los demás arrestados que podrían declarar hoy son: dos ex directores financieros del gigante lácteo -Fausto Tonna y Luciano Del Soldato-, dos contadores del grupo -Claudio Pessina y Gianfranco Bocchi-, y el abogado Giampaolo Zini, fundador del fondo Caimán Epicurum.

Todos están acusados de falsificación contable y asociación delictiva destinada a la bancarrota fraudulenta.

Del mismo delito está acusado el fundador y ex presidente de Parmalat,
Calisto Tanzi, quien está arrestado en la cárcel de San Vittore, en Milán, desde el sábado pasado.

El director de la filial del grupo Parmalat en Venezuela, Giovanni Bonici, aún no fue encarcelado, pero tiene pedido de captura. Se encuentra en el extranjero aunque tendría intención de regresar a Italia próximamente, según comentó su abogado, Antonino Tuccari, quien además indicó que su cliente ya fue interrogado el pasado 22 de diciembre por los fiscales de Parma, a quienes comunicó encontrarse en un «breve período de vacaciones» en Italia, al término del cual «habría tenido que regresar a su puesto de trabajo en Venezuela».

«Quienes le interrogaban no plantearon ningún problema», añadió su abogado, quien aseguró que Bonici «seguirá a disposición de los investigadores, seguro de no haber cometido nada relevante».


Para el juez instructor, sin embargo, los hechos cometidos son «de extremada gravedad» y fuente de «una elevadísima alarma social». Sus acciones son «indicativas de una elevada capacidad de delinquir», y podrían huir de Italia, visto que disponen de consistentes medios financieros, «inclusive depositados en cuentas en el exterior», consideró el juez.

Este escándalo es tan relevante que hasta el
presidente de la República italiana, Carlo Azeglio Ciampi, recordó la crisis de Parmalat en su tradicional mensaje de fin de año, calificándola entre los problemas que afligen al país.

Ciampi se refirió al daño a la imagen y a la credibilidad, que deriva de este escándalo, y por este motivo aludió a la necesidad de apurar los hechos y las responsabilidades.

El miércoles pasado
se presentaron en la fiscalía de Milán inspectores de la Comisión de Valores (SEC), el organismo de control bursátil en Estados Unidos, que presentó una denuncia por estafa contra Parmalat por haber mentido a los inversores sobre el estado real de las cuentas del grupo.

Desde la cárcel,
Calisto Tanzi aseguró que «Parmalat se puede y debe salvar», según refirió su abogado Fabio Belloni, que señaló que el fundador del grupo está preocupado por el futuro de los 37.000 empleados de la empresa.

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