Miami (Reuters) - Los planes de la italiana Parmalat de desprenderse de gran parte de sus activos latinoamericanos podría demorarse más allá de lo anunciadopor problemas legales e indefiniciones sobre lo que será vendido. Parmalat había anunciado el viernes último que venderá o liquidará sus operaciones en 20 países en Asia, América latina y Estados Unidos para tratar de contener las pérdidas que la llevaron a la quiebra. En un primer encuentro con los acreedores internacionales, el grupo italiano dijo que planea desprenderse de sus operaciones en la Argentina, México, Chile, Ecuador, Uruguay y Dominicana. El mayor grupo alimentario italiano aún no ha revelado qué piensa hacer con sus activos en Brasil, los más grandes que tiene en la región, y cuyas fábricas operan a una cuarta parte de su capacidad, mientras la empresa intenta definir su futuro en los estrados judiciales. Para varios empresarios latinoamericanos, el marasmo legal en que se encuentra inmersa la compañía es precisamente uno de los mayores obstáculos para la compra de esos activos. «Sí estamos interesados. Sí podemos comprarles los equipos (a Parmalat)», dijo recientemente Genaro Pérez, gerente general de Colanta, la mayor empresa de productos lácteos de Colombia. «Pero lo que yo no veo claro es quién va a vender.
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El gobierno de Italia es el que está manejando el proceso, pero en el resto del mundo ¿cómo va a ser?» Las operaciones en la Argentina de Parmalat son relativamente pequeñas y para el gerente del Centro de la Industria Lechera, Jorge Secco, la venta de sus activos en el país cambiaría muy poco el perfil del sector. «Parmalat en la Argentina es una empresa mediana, tiene muchísimo apellido y poco volumen comercial», dijo Secco. Agregó que la unidad local de la empresa italiana provee no más de 1% de los 24 millones de litros por día que se procesan en el país. Informate más
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