9 de enero 2004 - 00:00

Parmalat: tamberos, preocupados

Los tamberos que entregan diariamente leche a Parmalat Argentina reclamaron ayer a la empresa que disminuya los plazos de pagos, ante el temor de que la crisis internacional de la compañía perjudique su actividad. La empresa de origen italiano ya perdió proveedores tamberos, temerosos de un eventual cierre y de acumulación de cuentas a cobrar, quienes comenzaron a buscar nuevos destinos para su leche fresca. «Parmalat recibe la mercadería, pero la paga a 50 días; los tamberos tienen 'adentro' un mes entero de entregas y luego comienzan a cobrar», decía ayer el titular de la Unión General de Tamberos, Guillermo Draletti. La modalidad de pago asumida por la empresa es muy distinta de otras.

Por caso, La Serenísima realiza pequeños pagos semanales durante todo el mes por la leche entregada, dicen los tamberos.

Mientras los productores lecheros confirmaron su preocupación en una reunión realizada en Chascomús -donde delinearon los pasos a seguir ante un eventual cierre de la empresa en el país-, desde la compañía láctea se insiste ante sus proveedores en que la fábrica va a seguir «operando y pagando», ya que «atraviesa un buen momento en la Argentina».

Los tamberos que continuarán entregando su mercadería a la empresa, si llegan a un acuerdo en la disminución de los plazos de pago, indicaban que «es muy difícil calcular la deuda global que la empresa mantiene con los tamberos, así como no se sabe cuántos productores se alejaron desde que se inició la crisis en Italia».

Parmalat llegó a la Argentina en 1992 tras adquirir la empresa La Vascongada. En 1993 sumó Ripoll Hnos. Patagonia Alimentaria, con una planta de producción de tomates en Darwin, provincia de Río Negro. En 1995 construyó su planta más importante del país en el parque industrial de Pilar, provincia de Buenos Aires. Y ya en 1999 Parmalat concretó la compra de Lactona SA, Unión Gandarense SA y pasó a controlar marcas como Gándara, Yogurbelt y Saavedra.

También posee una planta en Chascomús, donde los tamberos proveedores buscan alternativas que permitan salvar su ya mermada rentabilidad. «Pero no es fácil cambiar de empresa», sostienen. Desde que inició su actividad en el país, Parmalat mostró una agresiva política de captación de proveedores de leche y salió a competir abiertamente con La Serenísima y SanCor, con el fin de disputarle el liderazgo, hecho que no pudo concretar

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