Unos 15.000 empleados telefónicos continuarán esta semana con la política de quite de colaboración y el trabajo a reglamento en las empresas Telecom y Telefónica, tal como se viene manteniendo desde hace cuatro semanas, pese a que durante todo este período el Ministerio de Trabajo consideró esta posición como ilegal por no respetar el período de conciliación obligatoria dictada por la cartera a cargo de Carlos Tomada. La protesta viene afectando los servicios de atención telefónica 19 (larga distancianacional), 000 (larga distanciainternacional), 110 ( información de guía), 112 (atención al cliente), 114 (reparaciones) y los 0800 que asisten a los medianos y grandes clientes están afectados.
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Los gremialistas reclaman un aumento de salarios de 22% más la aplicación del convenio de reducción de la jornada laboral en media hora, según lo que figura en un acuerdo firmado entre FOETRA y Telefónica y Telecom en 2005. Este imponía una reducción de media hora en 2006 y otros 30 minutos en 2007.
Las concesionarias afirman que este acuerdo es válido sólo si los gremios pudieran asegurar que no se perderían niveles de productividad, lo que para las empresas no se habría logrado. Ante esto, la oferta de la semana pasada que hicieron las telefónicas es un incremento salarial de 16,5% (tal como pactaron Hugo Moyano y el gobierno hace dos meses), conformado por 11% a partir del 1 de julio y 5% adicional en marzo de 2008, más la reducción de media hora a aplicarse desde octubre de 2007, equivalente a 8% de incremento salarial adicional, previo cumplimiento de las adecuaciones y condiciones de operación. Por ejemplo, el escalonamiento de la jornada laboral para adaptarse a lo que demanda cada grupo de clientes.
Además, las telefónicas ofrecieron un pago extraordinario como premio en función del cumplimiento de objetivos de calidad, que se pagaría en diciembre de 2007, y como forma de compensar la pérdida de productividad generada por la reducción de la jornada laboral en una hora entre 2006 y 2007.
Todo esto fue rechazado por los gremios, que reclaman el incremento de 22% más la reducción de media hora, lo que implicaría un aumento de sueldos real superior a 30%. Sería una de las alzas salariales más importantes de todas las negociaciones paritarias organizadas por el gobierno nacional, superando incluso el 23% que consiguieron los gastronómicos de Luis Barrionuevo.
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