Más de 60% del empréstito Baring Brothers de 1824 llegó a la Argentina en letras de cambio, que fueron aprovechadas por los comerciantes criollos e ingleses para importar mercadería.
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Cuando estalló la guerra con Brasil por la Banda Oriental, se utilizó la mayor parte de los fondos del crédito Baring.
Tras el conflicto bélico, con las letras restantes (que fueron administradas por una comisión que las descontaba y renovaba sus vencimientos) y las tenencias del Banco de Descuentos -que se liquidó-, se fundó el Banco Nacional (bajo la efímera presidencia de Bernardino Rivadavia hacia 1826) y se declaró la inconvertibilidad de la moneda y su curso legal, por un plazo que se fue extendiendo. La inconvertibilidad hizo que los billetes emitidos perdieran 70% de su valor. Con Rivadavia en el poder, el Congreso reunido en Buenos Aires desde 1824 sancionó una Constitución unitaria que las provincias rechazaron. Esta situación, junto a las pésimas concesiones de paz firmadas por el ministro de Hacienda, Manuel José García, con Brasil -aunque no admitida por el presidente- provocó su renuncia, terminó con el gobierno nacional y el Congreso se disolvió a sí mismo. Se acercaban más de 20 años de dominio total bonaerense de Juan Manuel de Rosas.
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