Siguen surgiendo complicaciones en el proceso de reestructuración de la deuda. Trascendió ayer que el cierre de la oferta a los bonistas pasaría para enero. Es debido a las trabas burocráticas que habría en Europa para aprobar la oferta. Inicialmente, el equipo económico estimaba para el 15 o 20 de diciembre haberlo concluido. Esto, además, sin contar demoras adicionales que surgirían por medidas cautelares de jueces en EE.UU. Es fruto de la decisión del gobierno de postergar, desde que asumió, toda reforma que conlleve algún tipo de costo. Ya aconteció con las privatizadas y la crisis energética que hizo frenar el crecimiento económico en el segundo trimestre. Mantiene impuestos elevados, como el del cheque y las retenciones, en lugar de aprovechar el buen contexto internacional y el superávit récord para reducirlos. Ahora, la renegociación de la deuda entra en su faz definitiva, y por no haber encarado el proceso debidamente, puede verse amenazado su resultado. Hoy, con este panorama, los mercados operan con más cautela y con menos optimismo.
El cierre de la oferta argentina a los bonistas pasaría para enero por la dificultad que habrá en países europeos para su aprobación. El dato está siendo contemplado entre los funcionarios del equipo económico, hoy de por sí ya preocupados por presentar el prospecto completo del canje de bonos en default en Nueva York lo antes posible. Hasta ahora, en el Ministerio de Economía contemplaban que el cierre de la oferta se iba a hacer entre el 15 y el 20 de diciembre. Suena poco probable. Y esto sin contar las eventuales medidas cautelares que puedan disponer los jueces norteamericanos como sucedió con Mendoza.
• Trabas italianas
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En Italia, concretamente, es donde avizoran más trabas burocráticas. En esa plaza, la «CoNSoB» (siglas de la «Commissiones Nazionale per le Societa e la Borsa»), es donde más semanas puede verse demorado. Los antecedentes no le juegan a favor a la Argentina: las empresas Telecom y el Hipotecario en sus diferentes reestructuraciones de deuda debieran esperar meses para lograr la autorización del ente de control de mercados italianos. ¿Qué hacer en este contexto? Una de las opciones podría ser directamente no lanzar la propuesta a bonistas en Italia, y el residente en ese país que quiera participar de ésta podrá hacerlo a través de otras plazas, como Luxemburgo o Nueva York. Pero quedarán sin renegociar los papeles emitidos bajo legislación italiana, que no son pocos. Otra alternativa es lanzar la propuesta, pero dejarla abierta hasta tanto la «CoNSoB» dé el visto bueno. Pero ante cualquiera de estas alternativas surge el problema de cómo asignar los bonos Par que se entregarán, los más buscados por los pequeños ahorristas (no tienen quita de capital, pero cobran en 35 años), cuando el proceso no está cerrado en todas las plazas. Todo se desbarajusta. Hay que recordar que en Italia está 14% del total de la deuda en default.
Al mismo tiempo, trascendió otro dilema para el equipo económico hoy: en enero, ¿se reflota el viejo acuerdo o se negocia uno nuevo con el FMI? Por lo pronto, está claro que en enero, «deuda mediante», se empieza a negociar con el FMI. Y en el mejor de los casos se termina de hacerlo en febrero. Pero la estrategia que defina el gobierno sobre la base del dilema arriba planteado desemboca en caminos diferentes.
• Positivo
Si se busca reflotar el acuerdo firmado por Néstor Kirchner con el FMI apenas asumió, lo positivo es que el gobierno mantiene la exposición constante con el organismo que preside Rodrigo de Rato. Es decir, puede recuperar u$s 1.400 millones que, por estar fuera del programa, le está pagando ahora y desde setiembre. Lo negativo para el gobierno es que debe procurar aprobar todas las reformas estructurales pendientes, desde la que se refiere a privatizadas hasta las que alcanzan a la situación fiscal en provincias. Imposible de obtener de corto plazo.
Si lo que se quiere firmar es un nuevo acuerdo, allí es donde el gobierno se verá obligado a cancelar más deuda con el FMI. No es una extorsión del organismo, sino que todos los países que salen de una crisis (México '94, Brasil '99) empiezan a devolver los fondos recibidos durante los salvatajes. Y para poder pagar al FMI y la deuda al mismo tiempo, se requeriría un superávit primario mayor a 4,5% del PBI... Algo de alivio: los técnicos del FMI, por lo menos en materia de privatizadas, ya se conforman con que el marco regulatorio sea consensuado con empresas. Aceptan eludir el tema tarifas. Panorama complicado en definitiva para los próximos 90 días.
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