28 de abril 2001 - 00:00

Pasó una semana alcista y sin euforias

Pasó una semana alcista y sin euforias
Que una buena semana. No para todos, es cierto, pero de todas maneras fue una buena semana. Por ejemplo, quienes apostaron al mercado electrónico vivieron un retroceso de 4,06%, que se agravó a 6,25%, si es que se concentraron en papeles del sector Internet. En realidad de no ser por lo del vienes cuando el NASDAQ trepó 2,01% (y las acciones de la WWW subieron 4,25%), las cosas hubieran ido mucho peor. Pero si resultó un mal período para operar en papeles del mercado electrónico, en cambio fue más que bueno para quienes se concentraron en los blue chips, que treparon 2,18% y especialmente en las empresas tradicionales de menor tamaño que según el índice Russell 2000 ganaron 3,7%. Aquí lo del viernes fue menos relevante ya que el Promedio Industrial ganó sólo 1,1%, al cerrar en 10.810,05 puntos, mientras que el índice de las 2.000 sociedades subió 1,34%. Continuando con este repaso semanal (el mensual lo haremos mañana), no deja de resultar interesante la revalorización de 1,3% que tuvo el dólar ante el yen y el euro, mientras la curva de rendimiento de las tasas del Tesoro se "acható" dado que a 30 años quedamos en 5,8% anual, mientras que a 10 años el costo del dinero subió 0,57% a 5.324% y a 5 años se incrementó en 0,64% a 4.843% (créalo usted o no, la crisis argentina tuvo mucho que ver en esto). Con este trasfondo el oro quedó viernes contra viernes sin cambios, en tanto el precio del barril de petróleo en su versión WTI subió 5% para terminar en 28,33 por dólar. Si bien en las últimas jornadas, ha sido evidente el optimismo de una parte importante del mercado, la visión algo más extendida de estas cinco jornadas, aunado a lo ocurrido en la última rueda, parecen sembrar algunos signos de interrogación. Primero, podría suponerse que el inesperado anuncio del crecimiento de 2% que experimentó el PBI en el último trimestre, superando holgadamente 0,9% que esperaban los analistas, tendría que haber derivado en una suba aún mayor ya que indica que la economía, en contra de las proyecciones, no se ha estado ralentizando en la medida que muchos predecían. El problema es que revisando los números de cerca, el mayor contribuyente de la suba estuvo vinculada a la construcción, el sector más beneficiado por los recortes de tasa de la Fed. En contra de lo esperado estuvo también el volumen negociado, que fue uno de los más bajos de la semana. Por último no debemos olvidar que quedan dos revisiones más por delante de los datos del PBI, que podrían deparar alguna sorpresa, especialmente en vista que el segundo trimestre sólo promete ser peor, y que los datos alejan en teoría la posibilidad de nuevos recortes de tasa.

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