Pelea Lavagna-Pignanelli complica presupuesto 2003
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• Las internas entre el Banco Central y el Ministerio de Economía no están ayudando, tampoco, a terminar el cálculo del presupuesto. Con el cambio de política económica, el Central pasó a tener la llave del objetivo de inflación y la consiguiente elaboración del programa monetario. En Economía se quejan de la falta de datos provistos por la autoridad monetaria.
• Lo cierto es que, hasta ahora, sólo existe un programa monetario actualizado en mayo que contempla una inflación de 15% para 2002 (cuando hasta julio los precios crecieron 34,7%) y una proyección de emisión que ha sido sobrepasada por los hechos. La nueva regla monetaria no está lista aún y, por lo tanto, será muy difícil calcular los números de 2003.
• El tercer factor que complica el tratamiento es la situación de la Comisión de Presupuesto y Hacienda en Diputados. Si bien está en funcionamiento, no se ha nombrado un presidente de ese cuerpo en reemplazo de Jorge Matzkin, que se retiró a ocupar el Ministerio del Interior. Por lo tanto, el proyecto puede ingresar, pero no habrá un responsable político con poder para iniciar las negociaciones.
• Se presume que el gobierno no tendría problemas con uno de los puntos esenciales que históricamente marcó el debate presupuestario: el nivel de gastos; pero hay complicaciones con la proyección de ingresos.
• Licuación
En el primer caso, el gobierno parece dispuesto a no subir los niveles de gasto y dejar que la salida de la convertibilidad sirva, al menos, para licuar el gasto público. Además, en este punto, Eduardo Duhalde tiene una ayuda: los gastos que más han subido este año corresponden a rubros extra-presupuestarios y, por lo tanto, no tienen tanta incidencia en el cálculo final como, por ejemplo, el plan Jefas y Jefes de Hogar.
Pero el gobierno no puede todavía incorporar al presupuesto los nuevos impuestos que esperan tratamiento en el Congreso y, además, debe definir algunos gastos como, por ejemplo, la forma en que se devolverá el 13% retroactivo sobre las jubilaciones y salarios -si es con bonos o en cuántos períodos fiscales se realizará la devolución-y de dónde emergerán los fondos para pagar los sueldos y jubilaciones completos.
Hasta ahora, de los cuatro incrementos tributarios que pretende Economía, el Congreso está dispuesto a concederle dos. Tienen chances de avanzar el proyecto que elimina la exención al Impuesto a la Ganancia Mínima Presunta de algunos planes de competitividad y el que eleva los aportes patronales en 1,5% --pu-diendo tomar a cuenta de IVA esa diferencia-en algunas provincias. Pero no existe consenso para aprobar los proyectos que gravan con Ganancias los reintegros a las exportaciones y el que elimina en parte el subsidio a los combustibles en la región patagónica.
Como la Ley de Administración Financiera del Estado obliga a tomar sólo como ingresos los impuestos vigentes al momento de elaborar el presupuesto, ninguno de estos puntos puede ser contemplado por ahora en el cálculo final.
Para el cálculo de los ingresos, las dificultades son mayores todavía. El gobierno estima que el año próximo la economía podría crecer 3,5%, pero ya el Fondo objetó de optimista esta meta, con lo cual será difícil saber con qué monto de recaudación adicional se podría contar. A esto se suma que no existe aún una estimación de inflación para 2003.
Ayer, un senador que tuvo mucha influencia en la Comisión de Presupuesto y Hacienda cuando era diputado confesó: «No sé qué decir. Quizás hagan algún dibujo y lo manden. En realidad, yo sé que toda la oficina de presupuesto había trabajado en la recolección de datos y le faltaban las pautas para el cierre. Pero si las pautas no las tiene nadie, sin pautas no hay presupuesto», dijo.



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